El politólogo Ramon Cotarelo recibe todo tipo de peticiones. Se pasea por los platós de TV3 y escribe en medios independentistas. Es un veterano activista, que proviene del mundo de la izquierda, profesor en la UNED, que defiende la independencia de Cataluña. Hasta tal punto ha apostado por el proyecto que se ha traslado a vivir de Madrid a Girona. Y ha adquirido, recientemente, una casa en…Sant Julià de Ramis, justo delante de la casa familiar de Carles Puigdemont.

Está contento. Viaja en AVE hasta Barcelona para participar en debates en TV3 y de deja llevar por su nueva pasión, tachando al Rey Felipe VI de “fascista”. Cree que España es “irreformable”, y que la independencia de Cataluña es la única salida. Habla un poco en catalán, y escribe en lengua catalana sus mensajes en las redes sociales.

 

ramon cotarelo

Ramon Cotarelo

Desencantado con la izquierda

Cotarelo ha experimentado una transformación total. Apoyó a Felipe Gonzaléz con el referéndum de la OTAN, y fue uno de los intelectuales de referencia del socialismo en los años ochenta. Luego sufrió el clásico “desencanto” de la izquierda, y apostó por jóvenes valores a los que tuvo como estudiantes, como el propio Juan Carlos Monedero, en la Complutense de Madrid. Pero también se vio “desencantado” y criticó la evolución de Podemos.

El profesor Pau Luque, investigador en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México le dedicó un artículo en El País, al señalar que algunos intelectuales españoles han acabado, de hecho, ejerciendo un paternalismo hacia los catalanes: “Lo que sí me parece más grave, en cambio, es que con esa actitud de venir a Cataluña a endulzar el oído de algunos catalanes diciéndoles exactamente lo que quieren oír —o sea, que España es una porquería—, algunos de esos intelectuales tratan a esos catalanes, me temo, con auténtica condescendencia cultural: vengo aquí, hablo mal de los españoles, lo cual ahora no supone ningún esfuerzo ni ningún coste social en Cataluña, y ya me he ganado sus simpatías. Total, ya se sabe que estas gentes acomplejadas se conforman con poquita cosa”.

Ahora Cotarelo es feliz, en una casa justo delante de la de Puigdemont. Y es que ha decidido cortar amarras con Madrid y con España, y vive en esa localidad de Girona junto a su familia.