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No ha sido el día de Lamine Yamal. El 10 azulgrana se ha vestido la camiseta del FC Barcelona en partido oficial por primera vez desde el 22 de abril, cuando se lesionó ante el Celta de Vigo en el Spotify Camp Nou. Han pasado muchos meses y muchas cosas, pero, en este caso, el tiempo no ha servido para recuperar la mejor versión del, ahora, campeón del mundo.

Lamine no ha arrancado el partido contra el Elche mal. De hecho, seis minutos después del pitido inicial, el extremo catalán ha gozado de una ocasión bastante clara para abrir la lata. Ha recibido el balón en la banda derecha y ha entrado en la cocina para definir cómodamente. El 10 ha tratado de rematar con el exterior del pie, pero le ha dado con la puntera y ha enviado el balón muy lejos de la portería.

Lamine Yamal conduce el balón en el Elche-Barça de la Liga

Y es que si el partido de Lamine lo hubiera firmado Adeyemi o incluso Gordon, muy probablemente no se hablaría de un mal encuentro. El (bendito) problema es que el atacante español nos tiene acostumbrados a actuaciones desorbitadas, algo que en el Martínez Valero no ha sucedido.

Lamine ha estado errático en ciertos pases y cuando ha sido sustituido en la segunda mitad, no ha esbozado una sola sonrisa. Con un 0-5 en el marcador, el 10 azulgrana parecía estar enfadado. No ha habido ningún encontronazo con Flick y, tampoco, se ha vivido un episodio inadmisible en cuanto a carácter. Aun así, la escena ha sido extraña.

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