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Raphael Dias Belloli, Raphinha, es el motor del Barça. Lamine Yamal pone la magia, Pedri el cerebro, pero el 11 azulgrana el dinamismo, la presión y el balón en el fondo de la red. Ante el Athletic Club de Bilbao, en las semifinales de la Supercopa de España, el extremo brasileño marcó dos goles y dio una asistencia.

El MVP de Culemanía, por eso, no se le da por los números. Datos a parte, Raphinha es un futbolista providencial porque permite al Barça encerrar al equipo contrario en su campo y piensa primero en el equipo y después en él mismo.

Raphinha regatea a Unai Simón en la semifinal de la Supercopa EFE

El delantero de 28 años, a pesar de haberse consolidado como una gran estrella, no reflexiona en lo que sus compañeros pueden aportarle, como crack que es, sino en cómo puede dar soluciones. Y ahí es donde aparece su intensidad, su garra y los desmarques que tira a la espalda de la zaga rival.

Así es cómo llegan sus goles y asistencias. Eso sí, ante el Athletic anotó para hacer sangre, muestra de su mentalidad. Marcó el cuarto, un auténtico golazo por la escuadra, y la manita, aprovechando un balón muerte en el área. Raphinha pasó rápida de página. Quiere jugar ya la final. Y ganarla.

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