El Barça de basket va como una moto. Es un equipo muy intenso y, sobre todo, dinámico. Pocas veces agota las posesiones porque Aleksander Sekulic apuesta por un ritmo muy rápido. La clave para el buen funcionamiento de la máquina culé radica en la defensa y, sobre todo, en los bases.
Hace un año, el Barça tenía dos bases de primer nivel. Veteranos. Eran Tomas Satoransky y Nico Laprovittola. También contaba con Juan Núñez, el único que sigue en el Palau Blaugrana. Xevi Pujol, el nuevo manager general, prescindió de ambos y apostó por dos jugadores mucho más jóvenes y rápidos.
El base titular y el suplente
Justin Robinson, procedente del Mónaco, fue uno de los fichajes estrella del verano. Es un base intenso, con muy buena mano y aplicado en defensa. El base estadounidense, de 29 años, es uno de los líderes de un equipo en construcción y uno de los encargados de asumir el tiro decisivo en partidos igualados.
Robinson celebra la victoria del Barça contra el Valencia
Mucho más secundario es el protagonismo del otro base del Barça: Umoja Gibson. Nadie se esperaba su fichaje en el Palau Blaugrana. Fue una apuesta personal de Xevi Pujol, quien valoró su gran velocidad y su buena defensa. Es un base eléctrico, ideal para cambiar las dinámicas de los partidos, imprevisible, poco fiable y con unos porcentajes de tiro mejorables.
Simpson y Aíto García Reneses
El domingo, contra el Valencia, no tuvo su mejor día, pero estuvo muy inspirado en el último minuto. Sekulic confió en él cuando mayor era la presión y la afición del Barça está encantado con su entrega y compromiso. Es uno de los jugadores llamados a ser muy queridos por el Palau.
El base Umoja Gibson lanza a canasta
"Es un base que me recuerda a Kenny Simpson", argumentaba un viejo socio del Palau Blaugrana. Simpson fue un base muy eléctrico que vivió sus mejores días en el Barça de basket. Fue muy discutido, pero Aíto García Reneses, siempre le apoyó. Era el base suplente de Solozábal y fue el artífice de la victoria en el cuarto partido de la final de la Liga ACB en la pista del Joventut, en 1987. Treinta y nueve años después, Gibson es el nuevo Simpson.
