Pep Guardiola lamenta el resultado del Manchester City-Real Madrid

Pep Guardiola lamenta el resultado del Manchester City-Real Madrid EFE

Real Madrid

El jugador del Real Madrid que trató de intimidar a Pep Guardiola tras eliminar al City y se llevó un beso de recuerdo

El técnico catalán saludó, uno a uno, a los futbolistas del equipo contrario tras terminar el partido: un defensa merengue decidió increparlo

Llegir en Català
Publicada

Noticias relacionadas

El Real Madrid eliminó al Manchester City con un resultado global de un gol a cinco. El resultado, tan abultado, no evitó que el equipo merengue escondiera su chulería y mostrara respetó por el rival. Vinicis Júnior, cuando marcó el primer gol de penalti, se fue al córner a celebrarlo, mandando a callar y mofándose de la afición con gestos de lloros.

Sin embargo, el extremo brasileño no fue el autor de la provocación a Pep Guardiola. El incidente se produjo tras el pitido final, cuando el técnico citizen entró al terreno de juego para saludar, uno a uno, a los jugadores del Madrid.

Sospechoso habitual

Antonio Rudiger, sospechoso habitual, decidió detenerse con el entrenador de Santpedor, justo cuando se había producido el apretón de manos. Según captaron las cámaras de Movistar Plus, Guardiola se quedó perplejo, sin entender mucho el motivo de las palabras que le estaba dirigiendo el defensa alemán.

Álvaro Arbeloa y algunos compañeros de Rudiger se acercaron para apartar al jugador teutón del estratega del City. El míster catalán se marchó de la zona, aunque se quedó mirando y fue en ese momento en el que le dedicó un beso desde la distancia, al estilo Neymar Júnior.

El 'rodillazo' de Rudiger

La acción de Rudiger le dejó en evidencia. Fue el ex del Chelsea el que atendió a los medios de comunicación en la previa del partido. Fue preguntado sobre el rodillazo en la cabeza que le endosó a futbolista del Getafe.

Antonio Rudiger atiende a los medios de comunicación

Antonio Rudiger atiende a los medios de comunicación

Rudiger se exculpó de la siguiente manera: "No lo maté. Si voy con mala intención, no se levanta. Luego siguió corriendo y no me expulsaron". El zaguero merengue no mostró ni un solo atisbo de arrepentimiento. Se desentendió de toda autocrítica y, justo en el partido de después, volvió a protagonizar otro enganchón con un oponente.