El objetivo de Florentino Pérez es tener un equipo competitivo y no bajar la guardia durante varias temporadas. Sí, consiguieron tres Champions League consecutivas, pero tiraron las Ligas a la basura y el curso pasado fue desastroso con Santiago Solari. Por ese motivo, la cúpula directiva del Real Madrid quiere cambiar el rumbo del equipo y buscar una cierta estabilidad de presente y de futuro.

El problema no es llegar, sino mantenerse” es una máxima que acompaña a todos los equipos campeones. Con títulos en la mano, los blancos han hecho historia, pero, estudiando jugador por jugador, los pesos pesados del vestuario se han acomodado, ya no tienen crédito en el Bernabéu y los jóvenes piden paso.

Conflicto con las vacas sagradas

El magnate se encuentra con un problema parecido al que sucede en Barcelona: se pagan unos sueldos muy elevados por indiscutibles méritos deportivos, pero el rendimiento ya no es el mismo. Los jugadores, “niñatos millonarios” como se refirió El Confidencial hace un año, se han acomodado y se ven con la capacidad de presionar al presidente.

Uno de los que más han forzado la situación es Sergio Ramos, capitán y leyenda del madridismo. Ya en el pasado tuvieron sus más y sus menos con Florentino Pérez y ahora está cerca de cerrar la renovación por un año --hasta 2022--, aunque el central quería tres. Las presiones del de Camas por irse a la China o a la Premier han sido constantes para obtener un contrato al alza.

Sergio Ramos y Florentino Pérez en una imagen de archivo / EFE

Sergio Ramos y Florentino Pérez en una imagen de archivo / EFE

Muchos jugadores se han sumado a la tendencia de la renovación aprovechando el buen momento del equipo. Toni Kroos renovó hace un año hasta 2023, pero ha sido uno de los más críticos con los recortes salariales y su importancia --y actitud-- en el equipo ya no es la que era. También en su día forzó Modric, el único jugador que consiguió romper la hegemonía de Cristiano y Messi en el Balón de Oro. Termina contrato este verano con 34 años y a años luz de lo que fue.

Otro de los casos a destacar es Marcelo (32), segundo capitán. Renovó al alza en 2017 y tiene contrato hasta 2022. Desde hace un par de temporadas ha decidido tirar la toalla. Reguilón y Mendy le ganaron la batalla y no parece preocuparle demasiado. Tiene sueldo de crack y rendimiento de veterano. Su salida puede ser inminente.

Marcelo celebrando su gol con Modric / EFE

Marcelo celebrando su gol con Modric / EFE

Aunque en su día sorprendió, ahora se entiende la salida de Cristiano Ronaldo. El portugués era de los más críticos y exigentes con el equipo, pero en los momentos que más le necesitaban, desaparecía. Sus presiones fueron tales que agotaron al presidente y le abrieron las puertas de salida tras la tercera Champions consecutiva.

Acomodados (sin méritos)

Si los jugadores citados anteriormente se habían ganado cierto crédito con grandes actuaciones, hay otros que les regalaron y todavía no han mostrado todo lo que se esperaba de ellos. Uno de los casos más flagrantes es Gareth Bale. Aunque es el hombre de las finales, cuando se le ha pedido el paso adelante, no lo ha dado y ha protagonizado varios episodios de indisciplina. Florentino Pérez busca venderlo a toda costa.

Casos diferentes son James Rodríguez e Isco Alarcón, esas eternas promesas que todavía no han explotado. Ni siquiera esta temporada, con menos competencia, han dado un paso adelante. Se han acomodado sin haberse ganado ni siquiera el derecho a hacerlo. Su futuro pinta negro en el Bernabéu.

James, Militao y Bale en un entrenamiento del Real Madrid / EFE

James, Militao y Bale en un entrenamiento del Real Madrid / EFE

Florentino Pérez quiere evitar volver a cometer el error de “los galácticos”, un equipo de leyendas con un rendimiento muy discreto. Del equipo ganador de las tres Champions, solo Benzema ha mantenido --e incluso mejorado-- el nivel ofrecido. Si no quiere volver a cometer los errores del pasado, el plan renovación debería empezar cuanto antes.