Florentino Pérez tiene muchas urgencias. Saber gestionar los tempos y los nombres es fundamental para idear un proyecto deportivo que augure algún éxito. Y con el fracaso que supuso Julen Lopetegui y ahora Santiago Solari, el presidente del Real Madrid quiere brindar el pasado a un nuevo presente. 

El favorito de todos los candidatos que sopesa es Zinedine Zidane. Un hombre que marcó época en el club --como jugador y entrenador--  al que ya ha ofrecido el cargo para destituir de forma inmediata a Santiago Solari. El francés ha declinado la oferta en primera instancia, pero no ha cerrado la puerta del todo, aunque parece más viable a un posible regreso el próximo verano. 

Condiciones

Se fue porque, tal y como explicó en la rueda de prensa de despedida, la plantilla no respondía a algunos estímulos competitivos que se dan cuando no se gana. Lo que es lo mismo: vio síntomas evidentes de cansancio general y de jugadores que eran grandes leyendas acomodadas en sus puestos. 

Zinedine Zidane y Gareth Bale en la banda en un encuentro de la última temporada / EFE

Zinedine Zidane y Gareth Bale en la banda en un encuentro de la última temporada / EFE

Y antes de ser la cabeza de turco de Florentino, decidió irse por la puerta grande. La misma que ahora el empresario español le ofrece para regresar. Con la mente centrada en junio, Zidane solo aceptaría el cargo si se le dieran ciertas condiciones innegociables. 

Revolución total

Unas de las primeras condiciones que solicitaría sería un cheque en blanco y así como la total confianza de la directiva para hacer una limpieza de arriba a abajo del vestuario. Se fue porque su relación con los pesos pesados era muy estrecha y no quería ser quien acabara con su carrera de blanco, pero ahora las exigencias del presente no condicionarían al entrenador para poner fin a la etapa de más de uno en la capital. 

Zidane sería quien decidiría quién se queda y quién se va en una nueva plantilla que además conformaría el mismo. Un nuevo vestuario que, además, debería tener un cheque en blanco. Y no solo el de su sueldo, que sería mayor al que tenía en 2017, sino un cheque en blanco para poder fichar a las estrellas del futuro. Una lista en la que valoraría nombres como Kyllian Mbappé o Eden Hazard. Delanteros para recuperar la pegada, pero también habría cambios en la medular y la defensa. Ni los capitanes, quizás a excepción de Benzema, estarían a salvo de la quema del galo.

Sin imposiciones

Otra de las condiciones que impondría sería la de poder imponer su juicio y consideración en las alineaciones. Zidane fue uno de los firmes defensores de Keylor Navas durante su etapa en el banquillo, algo que no han podido hacer Lopetegui --en su corta etapa lo intentó-- ni Solari. Courtois es un fichaje de club y debe jugar, algo que se acabaría con Zidane. El portero titular sería quien mejor rendimiento ofreciera para el bien del equipo.

Una foto de Florentino Pérez y Zinedine Zidane

Una foto de Florentino Pérez y Zinedine Zidane

Su buena relación con las grandes estrellas y saber manejar los egos es un punto a favor que maneja el galo. Mano izquierda que solo tiene cabida si llegan nuevos jugadores con más ambición de los que conforman el primer equipo blanco hoy en día. 

Esas son las condiciones iniciales de Zinedine que de concretarse podrían ampliarse. Emilio Butragueño es quien está gestionando su retorno en primera línea y deberá trasladar al presidente los deseos del galo. Si hay acuerdo, quizás, el Bernabéu vive en verano la era Zidane 2.0.