Rafael Leao iba para crack. Es un extremo muy técnico y rápido, pero su mala cabeza explica que juegue en el Galatasaray y no en un gran equipo de la Champions. Joan Laporta lo quería para el Barça, pero el presidente reculó al conocer algunos capítulos de su vida privada y su fama de futbolista indolente. Este martes, en el Ali Sami Yen, tocaba partido grande y el brasileño se creció. Leyó perfectamente las dudas de Éric García, aceleró y asistió a Batrakov para adelantar al campeón turco ante un Barcelona que se ha reencontrado con viejos fantasmas. De Lamine, en cambio, no había noticias en el infierno de Estambul, frenado a base de patadas y tretas de todo tipo. Cancelo, por suerte, ha aparecido poco antes del descanso para empatar el duelo.
Flick quería un Barça más disciplinado tácticamente que nunca, obsesionado con tener la pelota, para desactivar el ruido del Ali Sami Yen y a un Galatasaray limitado tácticamente, pero con mucha tralla física y replegado en su campo. Dani Olmo, por un día, actuó como falso delantero centro, con el objetivo de crear superioridades en el centro del campo.
El gol de Batrakov
Tocaba el Barça y mordía el Galatasaray, obsesionado con incomodar a Pedri y reducir el campo. El campeón turco también aguardaba el momento oportuno para conectar con Leao y Osimhen, dos delanteros que apuntaban muy alto, víctimas ambos de su carácter irascible.
La afición del Galatasaray, en el Ali Sami Yen
El Barça, más paciente y menos vertical, apenas inquietaba a Çakir, muy afortunado en una acción individual de Gordon por la banda izquierda. Mucho más práctico ha sido el Galatasaray, que ha marcado en su primera contra, iniciada por Rafa Leao por la banda izquierda, culminada por Batrakov, tras desviar la pelota Cancelo.
El segundo, de Osimhen
El gol de Batrokov ha tenido un efecto devastador para el Barça. El Galatasaray, en cambio, vivía su gran noche y otro crack como Osimhen también ha tenido su momento de gloria, pero su gol ha sido anulado por el VAR. En pleno desconcierto, el equipo de Flick tenía que calmar el partido, papel que ha asumido Pedri. Y, superados los peores momentos, Cancelo ha marcado el gol del empate, tras una falta no señalada a Lamine.
