Bernardo Silva flirtea con el Barça. Un año más. Ahora, en teoría, no hay grandes obstáculos que impidan un final feliz. Club y futbolista se quieren. El dinero ya no es el gran obstáculo. Todo cuadra, o casi, para sellar una relación que comenzó en 2022 y podría oficializarse cuatro años después.
Joan Laporta, presidente del Barça, quiere a Bernardo Silva. También Deco, el director de fútbol, quien ya ha pactado las condiciones contractuales del futbolista con su representante, Jorge Mendes. El problema no es el deseo del Atlético y de otros clubes. El único obstáculo, de momento, es Hansi Flick.
Casadó, en venta
El técnico alemán también asume que Bernardo Silva, que acaba contrato con el Manchester City el 30 de junio, será un buen fichaje para el Barça. El internacional portugués puede jugar como mediapunta o como extremo. Es un jugador muy técnico que debería adaptarse perfectamente al modelo futbolístico barcelonista. Flick, sin embargo, pide que antes salga un jugador.
Marc Casadó, durante el Barça-Valencia
Marc Casadó tiene muchos números para salir del Barça. Su protagonismo ha menguado en el curso actual. Ha sido más suplente que titular. Más revulsivo que pieza básica. Y su representante, que también es Jorge Mendes, maneja tres ofertas interesantes. Un equipo que puja por él es de Arabia Saudí. Los otros son el Atlético de Madrid y el Mónaco.
Roony busca una salida
El Barça espera ingresar unos 20 millones de euros por la venta de Casadó. También está en el escaparate Roony Bardghji, descontento con los pocos minutos que ha tenido en el equipo de Flick. El extremo podría ser cedido o vendido, con opción de recompra, y también facilitaría la llegada de Bernardo Silva.
Roony Bardghji controla el balón durante el Osasuna-Barça
Con Bernardo Silva, el Barça reforzaría su perfil más ofensivo, a la espera del deseado delantero centro. El club ya ha presentado la primera oferta por Julián Álvarez, el gran objetivo de Laporta, Deco y Flick en el mercado de verano. Su precio supera los 100 millones de euros.
