La afición del Camp Nou apoya al Barça contra el Newcastle CULEMANIA
Cocktail explosivo en el Spotify Camp Nou que culmina en orgasmo colectivo del barcelonismo
El Barça de Flick arrolla al Newcastle con sus propias armas, en una segunda parte de ensueño, para crear una comunión perfecta del equipo con la Grada y la afición tras la apertura del Gol Nord y la victoria electoral de Laporta
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¡Que siga la fiesta! La victoria de Joan Laporta en las urnas no podía dejar mejor sabor de boca. No había mejor manera de volver a coronarlo. Tras golear a Víctor Font por un contundente 7-3 (68,19% de los votos frente al 29,78%), el primer equipo masculino del FC Barcelona quiso repetir la gesta y rendir homenaje a su presidente, al que votaron tanto 10 futbolistas de la plantilla como el propio míster, con un marcador muy parecido en la Champions ante el Newcastle (7-2).
El festival barcelonista vivido en el Spotify Camp Nou tras una jornada electoral histórica se plasmó en forma de orgasmo colectivo. Hacía mucho tiempo que no se vivía una conexión semejante en el templo culé. Los presentes tenían la sensación de estar ante un momento único, histórico, que entronca a la perfección con la reacción del público tras la eliminación frente al Atlético, después de otro partidazo apoteósico del equipo. Aquel día, el Camp Nou aplaudió estoicamente a su escuadra, que se dejó la piel y se quedó a las puertas de forzar la prórroga (3-0).
Comunión perfecta
Primer partido de los grandes con el coliseo blaugrana abierto a cuatro bandas, tras la costosa obtención de la licencia 1C para habilitar el Gol Nord. Ello permitió una entrada de 56.662 espectadores de los 62.000 posibles. No menos decisivo fue el estruendo generado por la nueva Grada d'Animació. Vibraron, cantaron, aplaudieron, saltaron y aporrearon el tambor para silenciar, por completo, a la hinchada del Newcastle. El resultado, una comunión perfecta entre afición, Grada, junta directiva y plantilla.
Raphinha celebra el primer gol contra el Newcastle al lado de la Grada d'Animació
La afición del Camp Nou, entregada contra el Newcastle (7-2) CULEMANIA
Hansi Flick logró resucitar a un vestuario cabizbajo y apagado. Le inyectó energías y le devolvió el gen competitivo durante su primera temporada. Este curso invita a soñar en grande porque la sintonía entre todos es inmejorable. El míster es el primero que se muestra feliz y asegura que, el del Barça, será su último proyecto profesional como entrenador. El vestuario es una piña y casi todos son buenos amigos. La junta directiva rebosa alegría alrededor de un Joan Laporta que, pese a estar en el punto de mira de algunos, interpreta mejor que nadie el sentimiento barcelonista.
Catalizadores de ilusión
Laporta se ha convertido en un referente y catalizador de ilusión incontestable. Poco parece importar a la gran mayoría de socios que en ocasiones no haya sido todo lo transparente que exige el guion o que haya firmado algunas operaciones económicas enmarañadas. Prometió devolver la alegría al barcelonismo y lo ha hecho. Lo que se está viviendo con este Barça está al nivel de lo que consiguió la sonrisa de Ronaldinho y el Barça de Guardiola con Messi, Iniesta y Xavi como grandes estandartes.
Joan Laporta en el Spotify Camp Nou para ver el Barça-Newcastle de la Champions League
Hansi Flick grita a sus futbolistas EFE
La afición se muestra satisfecha por este motivo. El patrocinio del Congo les genera una cierta incomodidad, los problemas para llegar a la regla 1:1 del Fair Play y las operaciones turbias con New Era, Limak o Vestigia no entusiasman, pero tampoco llegan a molestar. El aficionado, así como el socio, quiere disfrutar cada domingo con su Barça. Quiere que el color azulgrana deslumbre en partidos como el de esta noche, en la Champions League.
Lo que de verdad quieren los culés
La felicidad de ver a un Barça ganador dos veces por semana es mucho más relevante en sus vidas que el pasado de Alejandro Echevarría, al que adoran en el cuerpo técnico y vestuario. La hinchada culé sabe lo que es pasar tiempos de penurias. Fueron muy duros los últimos años de Messi, recibiendo goleadas antológicas en Anfield (4-0) y Lisboa (2-8). Para los socios fue difícil estar tres años seguidos sin oler la Liga (2020, 2021, 2022), cuando venían de ganar ocho en 11 años (2009, 2010, 2011, 2013, 2015, 2016, 2018, 2019).
Los jugadores del Barça celebran la victoria sobre el Newcastle en los octavos de final de la Champions League
La Grada d'Animació, imparable contra el Newcastle CULEMANIA
Eso es lo que quiere la gran mayoría culé. Un equipo ganador y que, además, les haga disfrutar con su fútbol, cosa que costó más, por ejemplo, en tiempos de Ernesto Valverde. Ahora la afición está muy feliz porque el fútbol del equipo es alegre, vertical y muy ofensivo. No solo vence, sino que convence. Meter siete goles en octavos de la Champions es una gesta antaño inimaginable.
Del Luz de Gas a cuartos de la Champions
Laporta ha guiado al Barça por el camino de la felicidad con su estilo irreverente, sustentado en personas de su estricta confianza, amigos y familiares, alejándose de las élites. El domingo tocó celebrar en Luz de Gas. Esta noche, quién sabe si habrá habanos o rubias explosivas envueltas en rojo pasión... lo que seguro que no ha faltado es el orgasmo colectivo del barcelonismo. Que siga la fiesta...