El FC Barcelona se llevó un duro varapalo en el primer clásico de la temporada. El equipo azulgrana llegó al encuentro contra el Real Madrid con la idea de confirmar las buenas sensaciones y hundir un poco más a la entidad de Chamartín. Fue ligeramente superior en la primera hora de partido, pero el penalti señalado por Martínez Munuera lo cambió todo.

Ramos, que había provocado la pena máxima, no falló desde los once metros. El tanto del camero desmoralizó a los culés, que fueron incapaces de crear ocasión de peligro alguna en la última media hora. Modric, ya en el añadido, dio la puntilla a los de Koeman tras bailar a Neto y media defensa dentro del área blaugrana.

A rehacerse

Aunque caer en un clásico duele más que en cualquier otro encuentro, el FC Barcelona debe olvidar cuanto antes lo que sucedió el pasado sábado en el Camp Nou y centrarse en el duelo ante la Juventus del próximo miércoles. Preparar el partido frente a los turineses es la mejor medicina para pasar página de la derrota con el Real Madrid.

Sergio Ramos en la acción del penalti / EFE

Sergio Ramos en la acción del penalti / EFE

Ronald Koeman, fiel defensor de la doctrina del "partido a partido", debe predicar con el ejemplo y lograr que sus pupilos se centren por completo en la segunda jornada de la Champions League. Superar a la Juventus en Turín significaría demostrar que el proyecto del preparador neerlandés va por buen camino.

El FC Barcelona necesita una inyección de moral y, tras el revés sufrido en el clásico, un triunfo en la capital del Piemonte sería la mejor cura. El clásico contra el Real Madrid ya pasó y ahora toda la atención debe estar puesta en la Juventus.

Clave

El duelo frente al equipo bianconero, además, se antoja clave de cara a la clasificación del grupo europeo. Juve Barça son los conjuntos más fuertes del grupo y una victoria -o incluso un empate- dejaría en muy buena posición al cuadro catalán respecto al objetivo de quedar primero y evitar un coco en octavos.

Los jugadores del Barça celebran un gol contra el Ferencvaros / EFE

Los jugadores del Barça celebran un gol contra el Ferencvaros / EFE

Una derrota, en cambio, obligaría a los culés a ganar los cuatro encuentros restantes de la fase de grupos. Ni Dinamo de Kiev ni Ferencvaros se antojan clubes suficientemente fuertes como para arrebatar puntos al FC Barcelona y a la Juventus, por lo que quien gane en Turín tendrá encarrilado su acceso a octavos como primero de grupo.

Un clavo saca otro clavo, que dicen. El Barça debe superar y rehacerse de la derrota contra el Real Madrid y centrarse en el duelo contra la Juventus del próximo miércoles.