Los partidos en Anoeta son como una visita al dentista para el FC Barcelona. No importa cómo llegue la Real Sociedad ni el conjunto azulgrana, tampoco el nivel de las plantillas ni quién se siente en los banquillos. Jugar fuera de casa contra la Real Sociedad es sinónimo de sufrimiento y, en muchas ocasiones, de tropiezo.

Valverde, consciente de la dificultad que siempre entraña el desplazamiento al ahora llamado Reale Seguros Stadium pero al que todos seguirán llamando Anoeta, puso sobre el terreno de juego a sus mejores hombres. La gran novedad del once fue un Jordi Alba que, después de un mes sin jugar, evidenció que aún no está a tono.

La Real Sociedad puso fin a la racha de seis victorias consecutivas del FC Barcelona. El equipo vasco fue ligeramente superior en el cómputo global del encuentro e incluso mereció algo más. Con el 2-2 final, el conjunto azulgrana se deja dos puntos de oro a cuatro días del clásico. Los puede echar de menos la semana que viene.

Arranque espectacular

Como viene siendo habitual en cada desplazamiento a Anoeta, fue la Real Sociedad la que empezó dominando el encuentro. El conjunto txuri-urdin se hizo con la posesión del esférico desde el primer minuto y encerró al FC Barcelona en su propia área. Llevaba la manija de los locales Martin Odegaard, un jugador que si nada se tuerce está llamado a ser uno de los referentes del fútbol mundial la próxima década.

Martin Odegaard supera a Busquets / EFE

Martin Odegaard supera a Busquets / EFE

El cuadro vasco merodeó el área durante los 10 primeros minutos y en el 11' encontró su premio. Busquets cometió un penalti tan infantil como riguroso sobre Diego LlorenteOyarzabal engañó a Ter Stegen y adelantó a los suyos en el marcador. El gol, más que despertar al Barça, engrandeció a la Real Sociedad, que siguió acercándose con mucho peligro al área blaugrana.

Comandada en todo momento por Martin Odegaard. El futbolista noruego es uno de esos jugadores que, cuando coge el balón, es sinónimo de peligro. Fue una amenaza constante, rompiendo líneas y colándose por detrás de la medular catalana. Nadie pudo pararlo y, con él, la Real Sociedad dio en todo momento sensación de poder situar el segundo en el mercador. Todo quedó en eso, en sensación.

Efectividad

Cuando mejor estaban los locales y más sufría el FC Barcelona, llegó el gol de Antoine Griezmann. Diego Llorente cometió un error de cálculo grosero, Luis Suárez cazó el esférico en la medular, esperó al momento justo para dársela al 17 y éste, con la misma serenidad que la semana pasada contra el Mallorca, la picó por encima de Remiro.

Griezmann celebra su gol contra la Real Sociedad / EFE

Griezmann celebra su gol contra la Real Sociedad / EFE

Sin hacer nada especial, el club azulgrana neutralizó el marcador. El tanto fue un jarro de agua fría para los locales, que se pasaron los últimos minutos de la primera mitad deseando que el partido se marchara al descanso. Tras la reanudación, nuevo golpe para los de Imanol AlguacilBusquets la puso medida para Messi, el 10 se la cedió a Luis Suárez que, a puerta vacía, selló la remontada.

El segundo gol hundió a la Real Sociedad. El FC Barcelona se hizo con el dominio del juego y del esférico por primera vez y pudo sentenciar el encuentro. La tuvo Griezmann primero, pero Remiro desvió su disparo. Minutos después rozó el gol Piqué, pero su testarazo fue sacado bajo palos por Zubeldia.

Errores que cuestan dos puntos

Cuando mejor estaban los de Valverde llegó el segundo de los vascos. Nacho Monreal puso un centro desde la izquierda, el balón se paseó por el área pequeña sin que nadie fuera a recibirlo. Por algún extraño motivo, Ter Stegen trató de desviarlo y se la regaló a Isak, que no desaprovechó el obsequio.

Gerard Piqué en el partido del Barça ante la Real Sociedad / EFE

Gerard Piqué en el partido ante la Real Sociedad / EFE

Con el gol, los locales volvieron a crecer. Comandados, cómo no, por Martin Odegaard. El guardameta alemán enmendó relativamente su error con una buena intervención tras un cabezazo de Oyarzabal. El Barça reaccionó en busca del gol a falta de cinco minutos para la conclusión del choque, pero no llegó a poner en aprietos a Remiro.

Porque Alberola Rojas no quiso. En la primera parte el agarrón de Busquets Llorente le pareció suficiente para pitar penalti. En el 92', el de Llorente Piqué, no. El error de Ter Stegen y el de Alberola Rojas le acabaron costando dos puntos al FC Barcelona. Pueden acabar siendo muy caros.