Victoria reconciliadora, pero que no deja exento al conjunto de Ernesto Valverde de una reflexión que deben realizar cuanto antes. Y no es para menos. El Barça volvió a desperdiciar 45 minutos, para ponerse el mono de trabajo en un segundo tiempo en el que fue muy superior, pero en el que de tener enfrente a un equipo con mayor acierto ofensivo, hubiera imposibilitado la remontada. 

Los azulgrana sellaron su primera victoria europea de la temporada en el primer choque en feudo azulgrana, pero pese a la mejora colectiva en el segundo tiempo, el equipo naufraga en algunas facetas del juego en las que quedan retratados.

La defensa, la asignatura pendiente

La defensa, siempre la defensa. Bien es cierto que el balón pasa por todas las líneas antes de poner a prueba a Ter Stegen --que una vez más estuvo imperial para salvar al equipo-- pero ante equipos verticales y veloces, Valverde no tiene grandes alternativas. La lesión de Junior Firpo obligó al Txingurri a reconvertir a Semedo en lateral zurdo ya recolocar a Sergi Roberto en el lateral. Y se notó, mientras que el portugués salvó los muebles por su velocidad, Roberto no tuvo su noche. 

Sergi Roberto y Antoine Griezmann celebran un gol del Barça ante el Betis / FCB

Sergi Roberto y Antoine Griezmann celebran un gol del Barça ante el Betis / FCB

Volvió a demostrar sus carencias defensivas y apenas aportó en ataque. No tuvo la habitual presencia que ofrece en la banda derecha en ataque y sufrió en exceso la verticalidad italiana. Una situación a la que tampoco ayudó la empanada inicial de Piqué. El central continúa siendo el líder indiscutible de la zaga azulgrana, pero un mal despeje supuso el primer tanto del conjunto nerazzurro.

La edad no perdona a nadie y si nunca ha sido un central veloz, deberá mejorar en su posicionamiento y la lectura del juego. Asimismo, también vio su enésima tarjeta amarilla por evitar un contragolpe del Inter. Piqué es líder, pero todavía no ha llegado su mejor versión.

¿Intocables?

Y con la defensa dubitativa, otro de los puntos de debate es Sergio Busquets. Valverde le retiró del terreno de juego por segunda vez en lo que va de curso. La apuesta por Arturo Vidal surtió efecto. Contagió, se vació en el verde y el Barça culminó una remontada que no había sido posible a través de la posesión que asegura Busquets. Estuvo acertado en las recuperaciones de balón, pero no dio situaciones de ventaja a sus compañeros. 

Una foto de Antoine Griezmann lamentando una ocasión / EFE

Una foto de Antoine Griezmann lamentando una ocasión / EFE

Un papel que calcó, desafortunadamente, Griezmann. De todos ellos, el francés fue el que quedó más señalado. Aportó muy poco al juego ofensivo y Valverde se vio obligado a cambiar el rumbo del partido. Dio entrada a Dembelé para desequilibrar el partido en ataque tras 66 minutos desapercibido. Su adaptación está costando más de lo esperado, pero tampoco aporta desborde ni diferencias en acciones individuales. 

Cuatro señalados en una noche de remontada, pero en que el colectivo debe hacer un análisis interno exhaustivo.