Las debacles de Roma y Anfield pesarán como una losa en la trayectoria profesional de Ernesto Valverde . Con el Txingurri en el banquillo, el FC Barcelona ha recibido dos humillaciones que perdurarán para siempre en la memoria colectiva de los aficionados. Quizás lo peor fue que la diferencia temporal entre una y otra fuera solo de 13 meses.

Y se cometieron prácticamente los mismos errores. Los futbolistas, quizás algo confiados, saltaron al césped sin la tensión y la intensidad de los rivales. Cuando Roma Liverpool se acercaron en el marcador, el miedo a perder consumió a los blaugrana, que tampoco tuvieron respuesta a los tantos de De Rossi en 2018 y Origi en 2019.

Mirando exclusivamente al encuentro del pasado martes, pues el duelo ante el conjunto italiano ya es pasado, se pueden encontrar hasta 10 errores de bulto de Ernesto Valverde. Los futbolistas tuvieron mucha parte de culpa en el batacazo, es cierto, como también lo es que todas las decisiones que tomó el extremeño fueron equivocadas.

Error de planteamiento

El Txingurri reconoció que, por mucho que fuera un encuentro de vuelta de semifinales, lo planteó "como la vuelta de cualquiera de las eliminatorias anteriores". Primer error. El partido que precede a la final de la Champions League nunca puede ser considerado igual que el resto. Es la única manera de evitar que se produzcan las desconexiones que precedieron a los cuatro goles del Liverpool.

El cataclismo empezó una hora antes de que el duelo diese comienzo. Valverde alineó exactamente al mismo once de la ida, donde el FC Barcelona, pese a ganar 3-0, se vio superado por el Liverpool en muchas facetas del juego. Si el conjunto azulgrana ganó ese partido no fue por motivos tácticos, sino porque Messi, en siete minutos, lo dinamitó.

Ese segundo error conllevó dos más. El tercero fue no alinear a Arthur, futbolista que siempre ha estado presente en los mejores partidos del curso a nivel de juego. Con tres goles de ventaja, el club catalán necesitaba tener el control del encuentro y para lograrlo no hay otro futbolista en la plantilla como el brasileño. El debería haber entrado en detrimento de VidalRakitic o incluso Coutinho.

También erró a la hora de poner a Sergi Roberto por delante de Nelson Semedo, cuando el portugués es un futbolista mucho más solvente en defensa y veloz para hacer frente a las balas de Jurgen Klopp.

Conservador

Aunque sea complicado recordarlo debido al ridículo perpetrado en la segunda mitad, el FC Barcelona dio la talla en los primeros 45 minutos. El resultado era de 1-0, pero el conjunto azulgrana tuvo ocasiones suficientes para igualar el partido y poner la eliminatoria cuesta arriba a los reds. Motivo, éste, que hace imposible de entender el quinto error: tras la reanudación el club catalán no mantuvo la presión alta y dejó que los futbolistas del Liverpool se acercaran con facilidad a la portería de Ter Stegen. 

Philippe Coutinho durante el partido del FC Barcelona en Anfield / EFE

Philippe Coutinho durante el partido del FC Barcelona en Anfield / EFE

Ya con 3-0 en el marcador, Ernesto Valverde realizó el primer cambio. Y más que enmendar sus errores, lo que hizo fue agravarlos aún más con el sexto. Con la eliminatoria empatada quitó a Philippe Coutinho del terreno de juego para dar entrada a Nelson Semedo. Cambio conservador, defensivo e incomprensible teniendo a un futbolista como Malcom en el banquillo.

En el minuto 75, por fin, llegó el momento de Arthur, un jugador al que el Txingurri debió hacer entrar mucho antes. Más allá de que el cambio llegara tarde, el brasileño nunca debió sustituir a Arturo Vidal, el único centrocampista que no estaba amonestado. Relevar a Rakitic Busquets, ambos con amarilla además de espesos, habría sido mucho más sensato. Séptimo error.

Desubicados 

Sergi Roberto, en cambio, completó los 90 minutos a pesar de que su incidencia en el encuentro fue prácticamente nula, protagonizando el octavo error. Si bien fue capaz de frenar una peligrosa carrera de Mané, siempre fue a remolque, tanto en defensa como en ataque, donde perdió muchos balones y no tuvo el coraje de chutar en la última acción ofensiva del encuentro, en que terminó cediendo el balón a Messi y se perdió. Valverde apostó por mantenerlo para reforzar la banda derecha, mientras Malcom ocupaba la izquierda, pero prescindió del coraje de Vidal, mucho más necesario en los minutos finales, además de ser un jugador con más llegada. 

Una foto de Arthur y Sergi Roberto abatidos ante la remontada del Liverpool / EFE

Una foto de Arthur y Sergi Roberto abatidos ante la remontada del Liverpool / EFE

El noveno llegó con la tercera sustitución, que se produjo cuando el FC Barcelona ya estaba virtualmente eliminado. Malcom reemplazó a Ivan Rakitic y, por lo que se vio sobre el césped, el brasileño no tuvo las indicaciones demasiado claras. Empezó en la derecha y luego pasó a la izquierda. El brasileño estaba confuso, lo que provocó que cometiera muchos errores con el balón en los pies. En concreto, no supo ver a Alba cuando le desdoblaba y puso un centro a nadie muy reprochable. Luego, se quedó situado por enmedio en lugar de seguir abierto a la banda, lo que propició que Busquets no encontranse pase y terminase perdiendo un balón que ya no recuperaría a un minuto de acabar el partido. 

Falta de carácter

Ernesto Valverde, además, cometió un último y muy grave error: no fue capaz de llamar la atención de sus jugadores y motivarlos cuando peor estaban anímicamente. Tras el cuarto gol, que según él mismo admitió, ni siquiera vio, su cara fue un poema. Por si los futbolistas no estaban suficientemente afectados, ver el rostro de su entrenador les bastó para venirse aún más abajo y bajar los brazos cuando debían buscar el gol que les diera acceso a la final. Hacían falta cuatro gritos bien dados y, probablemente, una charla mucho más motivacional en el descanso. 

El Txingurri demostró en Liverpool todo lo que no hay que hacer cuando tu equipo lleva tres goles de ventaja. No se debe ser conservador, ni en el planteamiento ni con los cambios, y cuando estás al frente de un conjunto como el FC Barcelona se tiene que tener mucho más carácter e iniciativa.