Si hay un punto débil en la gestión económica del FC Barcelona en los últimos años es, sin ningún lugar a dudas, la venta de delanteros centro. Pese a que no se puede considerar al club azulgrana un equipo vendedor debido a su necesidad de competir siempre por los grandes títulos, es llamativo que ninguno de los artilleros que han pasado por el club en los últimos 15 años haya dejado grandes beneficios en las arcas del Camp Nou.

Los últimos en salir han sido Munir El Haddadi Paco Alcácer y en ningún caso se puede considerar que sean grandes ventas. El hispano-marroquí fue traspasado el pasado 11 de diciembre al Sevilla por la mísera cantidad de 1,05 millones de euros. El canterano acababa contrato el 30 de junio de este año y el Barça no tuvo más remedio que malvenderlo si no quería dejarlo escapar unos meses más tarde a coste cero.

Una foto de archivo de Paco Alcácer en el Borussia Dortmund / EFE

Paco Alcácer celebra un gol con el Borussia Dortmund / EFE

En el caso del valenciano, los 23 millones de euros que pagó el Borussia Dortmund pueden hacer parecer que fue una buena operación, pero nada más lejos de la realidad. Alcácer llegó del Valencia en verano de 2016 tras pagar el FC Barcelona 30 millones de euros por él. Ni con Luis Enrique ni con Valverde encontró su sitio en el equipo, así que en verano de 2018 el club azulgrana lo cedió al club alemán, que se reservó una opción de compra. ¿El resultado? Pichichi de la Bundesliga, revalorizado y vendido solo por 23 kilos, un precio muy inferior al valor que tiene el jugador hoy en día.

Pero estos no son los únicos casos en que la economía del club ha salido perjudicada cuando los arietes han entrado en escena. Basta con remontarnos unos años atrás en el tiempo para enumerar otros cuantos casos en que el Barça perdió dinero en operaciones para reforzar la posición de killer

Eto'o-Ibrahimovic, una operación desastrosa

En verano de 2009, tras acabar la primera temporada de Pep Guardiola como entrenador del primer equipo, ni el de Santpedor ni Eto'o se entendían, así que el Barça no tuvo más remedio que buscar delantero. El elegido fue Zlatan Ibrahimovic, que se convirtió en aquel entonces en el fichaje más caro de la historia del club catalán tras pagar por él 69,50 millones de euros. En esa operación estuvo involucrado también Eto'o, que fue incluido en la operación con el Inter, club origen del sueco, en una tasación muy inferior a 20 millones de euros, una cifra muy lejana del valor real del camerunés por aquel entonces. Pese a todo, se puede considerar que el camerunés fue amortizado en Barcelona tras ganar 3 Ligas y 2 Champions y costar solo 27 millones.

Zlatan Ibrahimovic en su etapa como culé / EFE

Pep Guardiola y Zlatan Ibrahimovic nunca llegaron a entenderse / EFE

No se puede decir lo mismo del actual jugador de Los Ángeles Galaxy. Desde un primer momento chocó con Guardiola y duró solo una temporada en el Camp Nou. Un año después de pagar casi 70 millones de euros por él, salió cedido al Milan con opción de compra obligatoria. Los seis millones de euros cobrados por su cesión y los 24 de su traspaso no son suficientes para justificar económicamente el paso de Ibra por Barcelona, en que levantó una Liga.

Villa, Bojan y Sandro, regalados

Aunque no fuera gran cosa, al menos por Eto'oIbrahimovic Alcácer el FC Barcelona acabó sacando cierta cantidad. No así con otros de los delanteros que han vestido la camiseta azulgrana en los últimos años.

El caso más flagrante, sin lugar a dudas, el de David Villa. El asturiano llegó al Camp Nou procedente del Valencia el verano de 2010. Por ese traspaso, el Barça pagó 40 millones de euros, un precio razonable para uno de los mejores delanteros de esa época. Su precio de venta ya no lo fue tanto. Solo tres años después, el FC Barcelona lo vendió por la ínfima cantidad de 2,10 millones de euros al Atlético de Madrid, un rival directo.

En esos años también se gestó una mala operación vinculada a un delantero formado en la casa, Bojan Krkic. El ahora delantero del Stoke City subió como la espuma en tiempos de Frank Rijkaard, pero entre todos lo quemaron. Guardiola nunca tuvo la misma confianza en él y poco a poco entró en una especie de depresión futbolística. Hasta el punto de que siempre que habla suelta alguna pulla al Barça. El club lo traspasó a la Roma de Luis Enrique por 12 millones de euros y regresó dos años después al club a cambio de 13 millones. A partir de ahí, su carrera cayó en picado y fue malvendido en 2014 al Stoke por 1,8 millones de euros

Munir y Sandro en el Barça B

Munir y Sandro, canteranos regalados por el FC Barcelona

Pero aparte de malvender, en los últimos años al Barça también le gusta regalar delanteros. Quizás el caso más destacado sea el de Sandro Ramírez, que llegó a pasar por la Masía. Tras no contar con minutos bajo las órdenes de Luis Enrique, el club catalán le dio la carta de libertad en verano de 2016. El canario fichó por el Málaga, donde cuajó una gran temporada con 16 goles en 31 partidos. El equipo andaluz no pudo retenerlo y lo vendió al Everton por 6 millones de euros.

Por lo que sea, la compra venta de nueves no se le da bien al FC Barcelona. De hecho, Munir y Bojan son de los pocos que han dejado un saldo escasamente positivo en el libro de cuentas. Aunque en los últimos meses se ha logrado sacar tajada por diferentes jugadores como Paulinho, Lucas Digne Yerry Mina, con la gestión de los delanteros el club azulgrana tiene una asignatura pendiente.