Gerard Piqué anda de capa caída. Es una verdad manifiesta. Y dolorosa. El bajón pegado por el central cada vez preocupa más en el Barça. El club no puede rechazar la evidencia. La fragilidad defensiva del equipo en lo que va de curso tiene mucho que ver con el pobre rendimiento de Piqué, otrora el gran baluarte de la zaga azulgrana. El Barça tiene un agujero enorme atrás. Y necesita soluciones.

El repaso que le dio el Betis al Barça el pasado domingo ha dejado muy mal sabor de boca entre la afición culé. Justo antes del parón de selecciones. Ante un rival a priori asequible. En casa. Y el día del regreso de Leo Messi. Una victoria habría confirmado las buenas sensaciones de los últimos partidos. Pero la derrota sentó como un jarro de agua fría.

La dolorosa derrota en el Camp Nou ante el Betis invita a la reflexión. Vuelve a poner el foco en las evidentes carencias defensivas que presenta el Barça. Y señala, sobre todo, a Gerard Piqué.

Otra vez Piqué

Gerard Piqué volvió a ser protagonista por sus cantadas y sus salidas de tono durante el partido. Una vez más, mostró su peor versión. Para desesperación de Ernesto Valverde y de los aficionados congregados en el Camp Nou.

La cosa pintó fea desde el principio. El primer gol del Betis llegó a la contra. Tras un córner botado por el Barça, los de Quique Setién recuperaron el esférico y se plantaron en el área azulgrana en un suspiro. Lo más sorprendente, sin embargo, fue que Mateu Lahoz, a sus 41 años, remontase el campo antes que Gerard Piqué. El adelantamiento que le pegó el colegiado al central del Barça es impúdico.

Un lastre para el equipo

El Barça siguió a remolque durante todo el encuentro y a Gerard Piqué no se le ocurrió otra cosa que ponerse de delantero. Unilateralmente. Sin la autorización de Valverde. El central se las dio de héroe y subió a rematarlo todo, dejando la zaga culé desguarnecida. El partido se volvió más loco de lo que ya estaba y los azulgranas pagaron cara la temeridad de su central.

Ernesto Valverde se desquició en la banda. No es para menos. En una de las aventuras ofensivas de Piqué, el Barça perdió el balón y Rakitic cometió falta para cortar la peligrosa contra del Betis. La ausencia del central detrás obligó al croata a una acción que le acarreó la expulsión por segunda amarilla.

Insolente

El desacierto de Piqué sobre el césped comportó graves consecuencias para el equipo. El malestar general se tradujo en las broncas que el central protagonizó con Luis Suárez y con Arturo Vidal al final del encuentro.

Gerard Piqué con la mirada perdida tras encajar un gol del Betis / EFE

Gerard Piqué con la mirada perdida tras encajar un gol del Betis / EFE

Gerard Piqué le había arrebatado un gol cantado a Arturo Vidal poco antes del término del partido. El chileno gritó “Yo”, pero el central se anticipó y remató en una posición muy forzada. Tras el pitido final Arturo Vidal le recordó la jugada a Piqué, quien replicó en tono airado: “Si dices 'mía' vale, pero no he escuchado 'yo' en mi vida.

Luis Suárez también le recordó otra jugada al central del Barça. Pese a taparse la boca con la mano, las cámaras captaron el sonido ambiente del estadio y se escuchó la respuesta airada de Gerard Piqué: “Ahora me vas a joder por un pase, no me jodas hostia”.

Urge reaccionar

Quizá todo ello, sumado a la dolorosa derrota, ayude a explicar el aspecto alicaído de Piqué en la rueda de prensa posterior al partido. En todo caso, no queda otra que asumir la evidencia: muchos de los goles encajados este curso por el Barça se deben a malas actuaciones de Gerard Piqué. Necesita un recambio urgente.