La denuncia del Atlético de Madrid al FC Barcelona no parece tener ningún recorrido. El mayor elemento probatorio que aporta el club rojiblanco son recortes de prensa. Enlaces a noticias de diarios deportivos donde se habla de contactos entre el club azulgrana y Julián Álvarez. La entidad que preside Enrique Cerezo quiere hacer creer a las autoridades del fútbol que el Barça ha cometido una infracción, pero no aporta prueba alguna que soporte dicha tesis. Una situación que nada tiene que ver con los contactos que se produjeron con Antoine Griezmann antes de vestir la camiseta azulgrana en 2019.
En aquella ocasión, el Atlético interceptó un correo electrónico procedente de un antiguo intermediario que había colaborado con Griezmann. Este fue clave en las negociaciones producidas en verano de 2018, tras la conquista del Mundial por parte de Francia, pero perdió protagonismo posteriormente. El crack galo estaba en la cresta de la ola y flirteó mucho con el Barça pero, finalmente, dio calabazas al club azulgrana mediante un documental producido por Gerard Piqué y bautizado como La Decisión.
El revés de Griezmann al Barça
Aquello molestó a todo el barcelonismo y también a Leo Messi, que se mojó por el fichaje de Griezmann como Lamine Yamal y Pedri se han pronunciado, este verano, a favor del fichaje de Julián. Menos de un año después, El Principito cambió de opinión y retomó los contactos con el Barça a través de un nuevo intermediario, José Ángel González Franco, que había sido abogado de Bartomeu en el caso Neymar.
Antoine Griezmann anuncia que se queda en el Atlético de Madrid en su documental 'La Decisión'
El famoso penalista conoció a Griezmann en verano de 2018 en Las Bahamas. Ambos hicieron buenas migas y mantuvieron la relación, hasta el punto de que el futbolista francés terminó contratando los servicios del abogado para asuntos personales suyos. Cuando Griezmann se arrepintió de su estancia en el Atlético, su entorno avisó a González Franco, que hizo un acercamiento con el Barça. El Principito ya no confiaba en su anterior intermediario, Serge Kotchounian, y utilizó a su abogado para contactar con la entidad azulgrana.
La traición de un intermediario
Una vez en contacto, las negociaciones fueron exclusivas entre Maud Griezmann, la hermana del crack, y la dirección deportiva del FC Barcelona. González Franco se llevó una comisión por parte de Griezmann, igual que el también agente Sevan Karian, mientras que Koutchounian se quedó sin nada. El citado intermediario, molesto, hizo llegar al Atlético un correo electrónico sobre una conversación con el entonces CEO del Barça, Òscar Grau, que revelaba el reparto de las comisiones. Lo interceptó porque, al parecer, le pusieron en copia por error debido a su intervención en el intento fallido de 2018. Todo ello, mientras el delantero tenía contrato en vigor con el Atlético.
Antoine Griezmann, en su presentación con el Barça, junto a Josep Maria Bartomeu y Eric Abidal
Gil Marín utilizó ese correo electrónico para denunciar al Barça después de que el fichaje de Griezmann se hiciese oficial en 2019. Muchas fueron las conversaciones entre Barça y Atlético desde ese momento. Unos intentaban disuadir a los otros, que, como de costumbre, estaban dispuestos a batallar hasta el final porque el Atlético no admite que le hagan lo mismo que él hace con otros clubes más pequeños.
La 'vendetta' de Gil Marín salió cara a Bartomeu
Bartomeu optó por una decisión salomónica para tratar de alcanzar la paz. El Barça, más allá del pago de 120 millones de la cláusula de rescisión de Griezmann, acordó el pago de 15 millones de euros más en derechos preferenciales por cinco futbolistas del Atlético. Nunca se demostró que el motivo de este acuerdo fuese tapar el otro problema, pero casi nadie lo puso en duda, salvo el propio Barça, que lo negaba. El caso es que los derechos preferenciales por Saúl Ñíguez, José María Giménez, Sergio Camello, Adrián Granados y Germán Valera nunca se utilizaron. La entidad azulgrana pagó para nada.
Gil Marín, CEO del Atlético.jpg
Paralelamente, la denuncia del Atlético siguió su curso y se resolvió con una decepcionante sanción de tan solo 300 euros para el FC Barcelona. El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) determinó que el Barcelona cometió una infracción leve. Supuestamente, para evitar que el conflicto escalase a las altas esferas judiciales --ya fuese al TAD o, en su caso, a los tribunales ordinarios de justicia--, se produjo el acuerdo institucional de los 15 millones por derechos preferenciales.
De la Odisea de Griezmann al culebrón con Julián
Esta historia, casi Odisea, nada tiene que ver con el culebrón actual entre el Barça y Julián Álvarez. En primer lugar, porque el Atlético asegura que el Barça conversó con Julián para que hiciese las declaraciones del Mundial, donde dijo que "una transferencia sería lo mejor para todos" sin tener ningún tipo de prueba. En segundo lugar, porque aseguran que esas declaraciones se producen sin que el Barça haya contactado con el Atlético, cuando el Barça hacía varias semanas que presentó una oferta formal de 100 millones de euros al club rojiblanco para tratar de fichar a La Araña. En tercer lugar, porque no existe ningún correo electrónico, mensaje de Whatsapp u otro tipo de documento probatorio que demuestre esas supuestas conversaciones entre el Barça y el jugador.
Julián celebra su gol a Suiza
No es ningún secreto que tanto a Hansi Flick, como a Deco y al propio Laporta les gusta el delantero argentino. También lo han reconocido Pedri y Lamine. Y tampoco es un secreto que Julián ha soñado siempre con jugar en el Barça porque dan fe de ello algunos mensajes en redes sociales y fotografías. El Barça siempre supo del interés de Julián por el Barça. De hecho, Josep María Minguella lo ofreció al FC Barcelona antes de fichar por el Manchester City. Club y jugador han seguido sus respectivos caminos manteniendo una relación cordial y ahora ambos querrían unir sus caminos. El Atlético no solo se niega sino que pretende retener a un trabajador en contra de su voluntad.
