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El Espai Barça aspira a ser uno de los complejos deportivos más llamativos y funcionales del mundo. El proyecto presentado por Joan Laporta en 2021 ha empezado a dar sus primeros frutos este 2026, pero aún tiene mucho camino por recorrer antes de su finalización, proyectada para más allá del 2030. Asimismo, sea o no como inspiración del Espai Barça, en Europa se han potenciado numerosas iniciativas parecidas a las del FC Barcelona y una de ellas destaca por encima de las otras: el primer estadio jardín del mundo está en Serbia y ha costado 1.000 millones de euros.

Se trata del Estadio Nacional de Serbia. El proyecto nace a partir de la EXPO 2027 en Belgrado, un evento mundial reconocido internacionalmente que centra sus esfuerzos en la importancia de la música y el deporte y por el que el gobierno serbio ha desembolsado unos 20.000 millones de euros en infraestructuras, siendo una de ellas dicho estadio. Se empezó a construir en mayo de 2024 y se espera que esté finalizado en diciembre de 2026.

Un render del Estadio Nacional de Serbia Fenwick Iribarren Architects

52.000 espectadores y 32 hectáreas

El diseño de la faraónica construcción ha ido a cargo de Fenwick Iribarren Architects, un estudio español con sede en Madrid. Ubicado en Surčin, a las afueras de Belgrado, el Estadio Nacional de Serbia emerge como una de las piezas clave del desarrollo urbano asociado a la EXPO 2027. El proyecto plantea un recinto de aproximadamente 52.000 espectadores, con una superficie construida cercana a los 100.000 metros cuadrados, concebido para cumplir estándares de la UEFA y la FIFA desde su origen y, además, convertirse en la nueva casa de la selección serbia.

Un render del Estadio Nacional de Serbia Fenwick Iribarren Architects

Un render del Estadio Nacional de Serbia Fenwick Iribarren Architects

En términos de infraestructura, el estadio adopta una geometría circular y compacta, con un anillo continuo de graderíos y una envolvente estructural formada por cuatro anillos suspendidos mediante cables. Estos elementos no son solo estéticos, sino que sirven de soporte para integrar terrazas y espacios ajardinados. El complejo incluye, además, alrededor de 4.500 plazas de aparcamiento y se inserta en un plan urbanístico de unas 32 hectáreas, diseñado como nodo de conexión entre el nuevo distrito de EXPO, el aeropuerto Nikola Tesla y el crecimiento metropolitano de Belgrado.

El concepto de 'estadio jardín'

Uno de los elementos más distintivos del proyecto es el concepto de estadio jardín. Este nombre se debe a la integración de tres niveles de jardines paisajísticos distribuidos alrededor del edificio y en los anillos estructurales, generando lo que Fenwick Iribarren Architects define como "jardines colgantes accesibles". La idea rompe con el estadio tradicional como objeto cerrado y lo transforma en "un espacio público elevado, permeable y utilizable" durante todo el año, incluso sin eventos deportivos.

Un render del Estadio Nacional de Serbia Fenwick Iribarren Architects

Un render del Estadio Nacional de Serbia Fenwick Iribarren Architects

Y es que la vegetación actúa como filtro climático, mejorando el confort térmico y convirtiendo el estadio en una especie de parque vertical habitado. Este enfoque tiene un fuerte componente urbano que genera una comparación evidente con el Espai Barça. Sin embargo, mientras el FC Barcelona trabaja sobre una infraestructura existente y densamente urbana, el proyecto serbio opera como urbanismo de expansión, creando desde cero un nuevo barrio asociado a la EXPO 2027.

1.000 millones de euros invertidos

En cuanto a la financiación, el Estadio Nacional de Serbia tiene un coste estimado cercano a los 1.000 millones de euros, lo que lo sitúa entre los grandes proyectos europeos recientes. Su financiación es íntegramente pública, asumida por el Estado serbio, y se integra dentro del paquete de inversiones de 20.000 millones de euros previamente mencionado sobre la EXPO 2027.

Un render del Estadio Nacional de Serbia Fenwick Iribarren Architects

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