Hansi Flick habla tras ganar la Liga en el Spotify Camp Nou CULEMANÍA
La Champions de 2027, una obsesión para Hansi Flick y una necesidad para Laporta: el Barça aspira a dar el gran salto
El técnico ha recalcado que su asignatura pendiente es proclamarse campeón de Europa con el club azulgrana para desvolver todo el cariño recibido en Barcelona
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Dos Ligas, una Copa del Rey y dos Supercopa de España. Hansi Flick es un técnico de éxito. Ha ganado cinco títulos, de ocho posibles, en dos años como máximo responsable técnico del FC Barcelona. El entrenador alemán, que en breve prorrogará su contrato con el club hasta 2028, quiere más, pero difícilmente sumará 14 títulos de 19 posibles, registro que alcanzó Pep Guardiola en 2012.
Flick ha ganado las mismas Ligas, por ejemplo, que Louis van Gaal, Frank Rijkaard, Luis Enrique y Ernesto Valverde. El Barça actual, títulos al margen, seduce por un fútbol tan ofensivo como atractivo. Joan Laporta, presidente electo, está encantado con su gestión del vestuario, con su capacidad de transformar un equipo deprimido en otro ganador.
El liderazgo de Flick
Los futbolistas también aplauden el liderazgo silencioso de Flick, un técnico tan metódico y exigente como cercano y positivo. Nadie habla mal de él. Ni tan siquiera los suplentes habituales. En un año, el Barça ha cambiado. Ya no es un equipo con tanto vértigo. Ahora es más pragmático y defiende mejor, casi siempre con la pelota.
Los jugadores del Barça mantean a Hansi Flick tras ganar el título de la Liga 2025-26 EFE
Flick, siempre ambicioso, quiere más. Mucho más. Quiere, sobre todo, la Champions. Es su asignatura pendiente en Barcelona. Campeón de Europa con el Bayern en 2020, tras destrozar al Barça en Lisboa (2-8), el equipo azulgrana ha sido eliminado por Inter de Milán y Atlético de Madrid por un gol. Compitiendo hasta el final. En semifinales, hace un año, y en cuartos de final, en el curso actual.
Rijkaard y Guardiola
Laporta y Deco comparten el deseo de Flick. Jan es el único presidente del Barça que ha ganado dos veces la Champions. En 2006, con Frank Rijaard, y en 2009, con Pep Guardiola. Entonces, el equipo contaba con futbolistas maravillosos como Xavi, Iniesta y Messi. Ahora depende de las genialidades de Cubarsí, Pedri, Fermín y Lamine Yamal.
Joan Laporta, junto a Pep Guardiola, en una rueda de prensa en 2008 EFE
Frank Rijkaard EFE
La Liga, para un Barça que hace cinco años estaba en crisis, con una plantilla decadente y sin posibilidad de fichar, ya no es suficiente. Laporta y Flick no se conforman con derrotar al Real Madrid. Europa es el gran objetivo. La Champions es sinónimo de reconocimiento máximo y, también, de dinero.
Los ingresos de la Champions
Hace un año, el Barça ingresó 116 millones de euros por su participación en la Champions por todos los conceptos: premios deportivos, derechos de televisión y recaudaciones. En el curso actual, solo por la primera parte, ha logrado 64,5 millones de euros.
Raphinha celebra su gol al Benfica EFE
El Barça vuelve a ser un club con prestigio. Admirado y temido. Hace cinco años, apenas ingresaba tres millones de euros por cada amistoso que jugaba en el extranjero. El pasado verano, ingresó 15 millones de euros por los tres partidos que disputó en Asia. El buen momento del primer equipo también atrae a los patrocinadores. A las grandes marcas. Laporta, mientras tanto, sueña con lograr su tercera Champions como presidente barcelonista para adornar su currículo y lograr más ingresos.
El clásico del domingo
El Barça, por primera vez en su historia, liquidará el curso actual con unos ingresos superiores a los 1.000 millones de euros. La partida procedente de los patrocinadores se ha disparado. También el Spotify Camp Nou genera mucho dinero. El club recaudó 16,2 millones en el clásico y Laporta estima que el Barcelona ingresará hasta 400 millones de euros anuales por la explotación del estadio a partir de 2028, una vez finalizadas las obras.
Los jugadores del Barça celebran la Liga EFE
Ganar la Champions con el Barça es una obsesión para Flick, que quiere devolver todo el cariño recibido en Barcelona en los dos últimos años. Para Laporta es casi una necesidad. La economía del club todavía es precaria.