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Barça y Real Madrid, muchas veces, son vasos comunicantes. La alegría de uno suele coincidir con la frustración del otro. La última jornada de la liguilla de la Champions premió la voracidad ofensiva del equipo azulgrana y castigó la de su rival. José Mourinho, idolatrado hasta la extenuación en el Bernabéu, ha metido al club madridista en un problema. El Barcelona, en cambio, ya está en el Top8 y sueña a lo grande, a un mes y medio de las elecciones presidenciales. 

Joan Laporta tiene un flor. Su gestión tendrá muchos detractores, pero nadie puede cuestionar que es valiente en momentos críticos. En 2008 salvó por los pelos una moción de censura y un año después celebraba un sextete, con Pep Guardiola como entrenador. Hoy está encantado con Hansi Flick, el técnico que rescató a un equipo deprimido y que la pasada temporada lo ganó todo en España.

Delanteros goleadores

El Barça, hoy, no se pone límites y ambiciona la Champions. El equipo debe blindar mejor su portería, pero tiene mucha pólvora. Contra el Copenhague marcaron Lewandowski, Lamine, Raphinha y Rashford. Solo faltó Ferran. Sin Pedri ni Frenkie de Jong, Flick encontró soluciones en el descanso. También supo gestionar la ansiedad de un equipo obsesionado con golear y al que le bastaba con ganar.

Lamine Yamal pugna con Alias Achouri en el Barça-Copenhague de la Champions League EFE

Arbeloa, en el campo del Benfica EFE

Laporta tendrá unos días más tranquilos con la clasificación directa del Barça para los octavos de final. También va bien el equipo en la Liga, líder con un punto de ventaja respecto al Real Madrid. Futbolísticamente, la diferencia es mayor. Mientras Flick tiene clara la fórmula para mejorar las prestaciones barcelonistas, su rival está en manos de Arbeloa, el mejor alumno de Mourinho que este miércoles fracasó ante su maestro.

La lona de Laporta

Las derrotas del Real Madrid son siempre celebradas por los socios y aficionados del Barça. También son gratificantes para Laporta, quien ganó las elecciones de 2021 tras el gran impacto que tuvo su lona cerca del Bernabéu con la inscripción: "Ganas de volver a veros".

Lona publicitaria de Joan Laporta cerca del Bernabéu

Los jugadores del Barça celebran un gol al Real Madrid en la final de la Supercopa FCB

El socio del Barça tal vez no tenga claro que el club está mucho mejor, económicamente, que hace cuatro años. Pero nadie puede cuestionar su recuperación deportiva. En tiempos muy difíciles, el Barcelona de Laporta ya ha ganado dos Ligas, dos Copas del Rey y dos Supercopas. Europa es la asignatura pendiente.

El Madrid palidece

El Barça ganó su última Champions en 2015, con Bartomeu de presidente, Luis Enrique de entrenador y Leo Messi como gran estrella. Hoy, preside Laporta, dirige Hansi Flick y brilla Lamine Yamal. Con el viento a su favor, el abogado barcelonés parece tener todo controlado, y mucho más si Víctor Font, Xavier Vilajoana, Marc Ciria y Joan Camprubí no forman una candidatura unitaria.

Marc Ciria, Víctor Font, Joan Laporta, Xavi Vilajoana y Joan Camprubí en un montaje Culemanía

Hansi Flick y Casadó Gala Espín

Laporta sonríe. El Barça va bien y el Madrid palidece. Con Arbeloa es un equipo indescifrable, capaz de ganar en Villarreal y de perder contra el Albacete y el Benfica. Cada derrota madridista también da votos al actual presidente barcelonista. Poco parece importarle que el nuevo Spotify Camp Nou acumule ya un año de retraso o haya goteras en días de lluvia.

José Mourinho da indicaciones en el Benfica-Real Madrid de la Champions League EFE

El carácter de Flick

El chaparrón se ha desplazado a Madrid. Florentino deberá decidir si Arbeloa es una apuesta de largo recorrido o una solución de emergencia. Ya se sabe que el equipo blanco es especialmente peligroso cuando más tocado está, pero sus futbolistas no parecen estar a gusto con el mono de trabajo. En Barcelona, mientras, Flick sí tiene carácter y autoridad. Y, de momento, los cracks están obsesionados con ganar la Champions, el Santo Grial de un club tan pasional como volcánico.

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