El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, allana el terreno para las elecciones en el mejor momento deportivo desde que regresó a la dirigencia en 2021. El club azulgrana todavía tiene deberes pendientes en materia económica, pero ha recuperado la senda de los títulos. La apuesta por Hansi Flick para el banquillo del Barça y la confianza en las joyas precoces de la Masía vuelven a dar la razón al abogado catalán. Segundas partes esta vez sí que son buenas.
La elección de una fórmula que ya surtió efecto durante la primera etapa de Laporta en la Ciutat Esportiva Joan Gamper va más allá del romanticismo. El fútbol formativo azulgrana ha regresado al primer plano, y los fichajes, a un segundo lugar complementario. Por obligación económica o simple convicción, Jan ha conseguido que la pelota vuelva a entrar en la portería. En consecuencia, los títulos han vuelto a llegar a las vitrinas a pares y a tripletes. De ese modo, el actual máximo dirigente parte como gran favorito a los comicios del domingo 15 de marzo. La temporada 2025-26 seguirá en marcha, y la junta directiva se anticipará a cualquier hipotético descalabro a final de curso, en el peor de los casos.
La pelota entra
La coyuntura deportiva manda sobre todo lo demás, y el barcelonismo sintió un optimismo en la temporada 2024-25 que no había rezumado en el último lustro. El equipo azulgrana levantó un triplete nacional de títulos y sometió a un Real Madrid que perdió los cuatro clásicos del curso. Humillaciones repetidas evocaban el recuerdo de aquel Barça de Pep Guardiola. Por ello, dolió todavía más el desengaño de la Champions League. El cuadro catalán mereció el pase a la final de la máxima competición continental, pero salió cruz.
Joan Laporta y los futbolistas del Barça celebran la Supercopa
Justo después de volver a imponerse en la final de la Supercopa, con el liderato de la Liga, Laporta pone las cartas sobre la mesa. El año deportivo no ha terminado, ni mucho menos, pero el culé está ilusionado. La entidad catalana cerró el ejercicio económico 2024-25 con dos millones de beneficios ordinarios y las operaciones malograron el esfuerzo de la junta directiva con 17 kilos de pérdidas netas. Con esto, el rumbo deportivo no solo compensa, sino que disimula el contexto financiero del club.
Los frutos de la Masía
Por una vez, en la última década, la hornada de la Masía no se ha echado a perder. El Barça ha recogido los frutos de años y años de trabajo formativo en la Ciutat Esportiva Joan Gamper. Promesas de la talla de Gavi, Lamine Yamal, Pau Cubarsí y Marc Bernal derribaron la puerta antes de cumplir los 18 años. Otros tantos como Alejandro Balde, Fermín López y Marc Casadó dieron el salto a una edad igualmente joven. La cartera ya no costea las alineaciones. Estrellas de cosecha propia han nacido, crecido y explotado en el Camp Nou.
Lamine Yamal dedica su gol en el Villarreal-Barça a Rocafonda
Salvo el período de traspasos estival de 2022, una utopía gracias a la cesión del 25% de los derechos televisivos y la consiguiente inyección económica, el club azulgrana ha realizado fichajes astronómicos a cuentagotas. Ferran Torres aterrizó en enero de 2022 por 55 millones en una operación dividida en cinco plazos. Dani Olmo siguió los pasos del tiburón en 2024, y los problemas con el Fair Play financiero obligaron a recurrir al Consejo Superior de Deportes (CSD) para mantener la inscripción del mediapunta egarense. El Barça se ha alejado de la opulencia de los grandes clubes europeos para diferenciarse mediante una cantera única e irrepetible.
La financiación del Espai Barça
En los despachos, una de las misiones de Laporta y sus camaradas pasaba por cerrar la financiación para las obras del nuevo Camp Nou, la joya de la corona del futuro Espai Barça. El abogado catalán recogió la entidad endeudada hasta las cejas, con una deuda bruta que sobrepasaba holgadamente los 1.000 millones. Aun así, en 2023, obtuvo un crédito de 1.450 millones, prorrogable a 1.500, para una reforma faraónica que dos años y medio más tarde ve los primeros brotes verdes.
La tercera grada del Camp Nou toma forma: zona tribuna
El Gol Sur del Camp Nou con el mosaico, antes del Barça-Alavés
El regreso al templo culé, previsto inicialmente para noviembre de 2024, se ha retrasado un año. La incomodidad de subir hasta Montjuïc se ha dilatado dos temporadas. En verano de 2025, el club azulgrana anunció una reapertura que carecía de la licencia de primera ocupación del Ayuntamiento de Barcelona y de las garantías de Limak, la constructora encargada de la reforma. A pesar de aquel jarro de agua fría, el Barça-Athletic del 22 de noviembre (4-0) curó todos los males. La espera había valido la pena. Dos meses más tarde del retorno, el club ya prepara la escalada a la fase 1C de apertura, con 62.000 espectadores, para febrero de 2026.
Milagros en Montjuïc
Hasta que el sueño se ha hecho realidad, los ingresos por el estadio se han resentido. A pesar de ello, la junta directiva se las ingenió para aumentar la facturación en el Estadi Olímpic Lluís Companys en la campaña 24-25. El devenir triunfal del primer equipo alentó al barcelonismo a acudir en masa a la montaña mágica. El clásico contra el Real Madrid del 11 de mayo de 2025 batió el récord de recaudación por matchday: 13,8 millones y plusmarca de asistencia con 50.319 espectadores.
Raphinha celebra uno de sus goles en el clásico Barça-Real Madrid de Montjuïc
Una cifra por encima incluso del mejor registro histórico en el Camp Nou en un solo encuentro. La estrategia de precios dinámicos, sin afectar negativamente la afluencia de espectadores, da buena cuenta del potencial del recinto renovado en Les Corts, que alojará el doble de butacas (105.000) en la temporada 2026-27.
Récord de ingresos
Mientras las partidas del estadio remontan hasta alcanzar la velocidad de crucero prevista de 360 millones anuales, la plana mayor ha centrado sus esfuerzos en optimizar unos ingresos del área comercial que todavía no conocen su techo. En el ejercicio 2024-25, Barça Licensing & Merchandising (BLM) facturó 170 millones, su mejor dato en siete años de vida, y 63 kilos más que el anterior año.
Nike, BLM y Joan Laporta en un fotomontaje con una Barça Store de fondo
El nuevo contrato de esponsorización con Nike hasta 2028 catapultó la pata de los patrocinios a una cifra de negocio insólita de 259 millones. En conjunto, los ingresos de marketing crecieron hasta los 473 millones, más de la mitad de la cosecha anual: 894 millones, la mejor cifra de ingresos en la historia del club, sin contar los cursos 22-23 y 23-24, con la inclusión de las palancas.
El presidente del Barça, Joan Laporta, en la asamblea de compromisarios
Igualmente, el pilar comercial apunta todavía más alto y se han presupuestado 543 millones de facturación de cara a la temporada 25-26. La pata comercial y el regreso al Camp Nou impulsarán las partidas hasta una previsión de 1.075 millones. De cumplirse, el presidente que herede el cargo, o el mismo Laporta, cerrará el mejor ejercicio en la historia de la entidad. Solo el Real Madrid ha sobrepasado la barrera de los 1.000 millones en la industria del fútbol.
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