La plantilla del Barça se vuelve loca con el gol de Lamine Yamal al Espanyol

La plantilla del Barça se vuelve loca con el gol de Lamine Yamal al Espanyol FCB

Juanito Blaugrana, un Culé en La Castellana

Perdón por ganar

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

Noticias relacionadas

No son pocos, pero siempre son los mismos. Y sus reivindicaciones, básicas y del todo predecibles. Como los mandamientos, se pueden resumir en dos: el Real Madrid debe ganar siempre y si no lo hace, es justo y necesario señalar y vilipendiar al culpable. Que también siempre, de manera directa o mediada, por acción u omisión, resulta ser el Fútbol Club Barcelona, qué casualidad. Por eso durante esta jornada 31 de Liga, en la cual el Barça de Hansi Flick ha propulsado su ventaja en el liderato hasta situarse 9 puntos por encima de los blancos, los rabiosos habituales pasaron rápidamente de ese moderado pesimismo que pretenden hacer pasar por entereza a sus mucho más reconocibles exabruptos de ira. Primero no les pareció de recibo que ante el Girona le arrebataran a Mbappé el decimoquinto penalti liguero a favor del Madrid esta temporada. Que el muchacho insista en acercarse al área desde la izquierda aunque sea a fuerza de ocupar a las bravas los espacios de sus compañeros de forma ridícula y no llegue a casi nunca a zona de remate es asunto menor. Lo importante es que cuando se lance dentro del área contra un defensa en uno de sus múltiples ataques de narcolepsia no señalen falta a su favor si hay contacto. ¿Es que ya no se respeta nada?

El triunfo del Barça contra el Espanyol no hizo sino echar más gasolina al fuego. ¿Cómo se les ocurre a los jugadores azulgranas marcar cuatro goles y celebrar una victoria clave para acercarse al título de Liga en su estadio, en lugar de agradecer que no haya suficientes hinchas pericos para bajar al césped a pegarles, o que Urko, Cabrera y Pol Lozano, tres firmes candidatos al Hall of Fame del Olvido, les cosan a patadas y les apunten así, con el dedito? Estos culés endiosados ya no son capaces ni de aceptar una lección de humildad de esa facinerosa, perdón, maravillosa minoría cuyo 95% de aficionados no son para nada vikingos de los de rascar el techo con los cuernos y orinar etílico cuando gana su Madrí. Y el peor de todos, sin ningún género de duda, es Lamine Yamal, el clásico niñato inflado que no entiende su lugar en el mundo y a quien algún rival acabará dándole lo que se merece... salvo que que sea año de Mundial y Españita lo necesite, claro.

Por supuesto, es bien sabido que todo lo que hacen el Barça y sus profesionales es tachado por sistema de inconveniente, deshonesto, inapropiado, falto de clase y atrabiliario. Si celebran un gol antes de que la pelota entre, su pecado es la soberbia. Si sus jugadores o su entrenador piden prudencia y respeto al rival, son falsos modestos. Si aspiran a jugar bien, mean colonia. Si ponen el acento en la lucha y el sacrificio para ser más competitivos, traicionan su ADN. Todo es más sencillo de lo que parece, y lo resumió hace ya años el canterano y entonces también jugador madridista Esteban Granero ante las cámaras de Los Manolos durante una visita del equipo blanco a un karting que, por alguna razón, nos sirvieron a la hora de comer como sucedáneo de noticia. Un jugador del Madrid le reprochaba a otro, ganador de la carrera de karts, que le había adelantado con malas artes. Y Granero comentaba en voz alta: "¡Ya, ya, es que el que pierde siempre llama tramposo al que gana!". Así que ya saben: los educan así desde pequeñitos, en el fondo ni siquiera es culpa suya.

Eso sí, por si nos atrevíamos a ver el vaso de espumarajos por la boca medio vacío, faltaban los del Atleti, normalmente distraídos con sus impulsos autodestructivos hasta el raro día en que se encuentran con un marcador a favor y se ponen estupendos. Resulta que ahora a los corajudos guerreros del Cholo, que se dedican a levantar camiones de cemento en pretemporada, mastican tornillos y no se echan crema solar porque el melanoma se cambia de acera cuando los ve, hay que tratarlos como si fueran tu hermano de 6 años jugando en el patio con tus amigos de Quinto. "Ha hecho un penalti tonto, pero déjalo y no le digas nada, que es pequeño". Pues nada, así lo haremos, no sea que además de ganar se enfaden. Si es que ganan, a todo esto. Desde esta humilde tribuna les deseo buena suerte para el martes con toda la falsa modestia del mundo.

P. D.: Nos vemos en Twitter: @juanblaugrana