Laporta se abraza a Gavi y Araujo tras depositar su voto
Noticias relacionadas
- Fiesta barcelonista ante 56.000 espectadores en el Camp Nou: goleada con 8 de la Masía el día de la democracia
- Diez jugadores del Barça y Hansi Flick votan a favor de Laporta en las elecciones
- Rociado en cava: Laporta celebra su triunfo en las elecciones del Barça antes del resultado final y se irá a Luz de Gas
- Las lágrimas desconsoladas de Víctor Font: dice adiós a su obsesión de presidir el Barça
El Barça se embarcó esta semana pasada en una travesía nostálgica cuyo primer hito deportivo fue la visita a St. James' Park, vetusto estadio del Newcastle. Como suele ser habitual, los azulgranas obtuvieron peor resultado en la ida del cruce contra los ingleses que en el primer acto librado en idéntico escenario durante la liguilla de esta misma Champions. Y, como en tantas otras noches europeas por esos campos británicos o alemanes, los culés empezaron la eliminatoria con un empate a domicilio y un pie colgando del alambre, lastrados por las bajas y oprimidos por la intensidad de su rival. Incluso fue reiterativo el concurso de Araújo, clásico Piscis con ascendiente Cáncer, malhadado por los astros en una competición que suele cebarse con los avasallados.
Todo sucedió en una semana de campaña electoral por la cual desfilaron, con suerte dispar, personajes estrambóticos de otros tiempos azulgranas como el Xavi Hernández entrenador, Edu Polo, Joan Gaspart, Rafaela Pimenta, Mateu Alemany, Ter Stegen o el mismísimo Josep Maria Bartomeu. Solo faltaron André Cury, Antón Parera y Romerito para completar un cartel digno del Primavera Sound. Incluso coincidió que Pep Guardiola visitaba el Bernabéu, donde constató una vez más lo diferente que es invocar al Maligno cuando, en lugar de al frente del glorioso Fútbol Club Barcelona, se comanda a un puñado de futbolistas que nunca terminaron de dar el estirón.
Toda esta extraña corriente desembocó, enturbiada por la ceniza y los escombros, en un día de elecciones a la presidencia del Barcelona que orbitó alrededor del partido contra el Sevilla de la segunda vuelta liguera. El resultado sobre el campo hizo olvidar el correctivo de la ya lejanísima jornada 8 en el Pizjuán. Y, curiosamente, fue un 5-2 idéntico al de aquel postrero choque de la Liga 93-94 que ratificó el cuarto alirón consecutivo y canto del cisne para el Barça de Johan Cruyff, catapultado por los 30 goles de Romário y atornillado por el improbable José Luis González parándole un penalti al deportivista Djukic. Si hablamos de fútbol 'vintage', nada como el actual delantero centro del Barça, así que ayer el 'hat-trick' hubo de firmarlo Raphinha, un crack brasileño menos creativo pero más fiable que casi todos los anteriores, signo de unos nuevos tiempos inaugurados tras la espantada de Neymar en 2017.
Regresó Gavi, con su calidad y coraje habituales pero también activando la dolorosa memoria de Ansu Fati en el corazón de cualquier barcelonista de bien. Y el recuento en las urnas declaró ganador a Joan Laporta por aplastamiento ante Víctor Font. El líder de la oposición nunca supo cómo desgastar a su contrincante para evitar que renovara mandato al igual que en su primera etapa como 'president'. Es relativamente fácil convencer al 'soci' de que Laporta ha tomado decisiones cuestionables. Reprobables, incluso. Pero asunto muy distinto es persuadirlo para que ignore cómo dos de esas decisiones, fichar a Hansi Flick para ver si realmente la plantilla con la que contaba Xavi no daba para más, como él mismo afirmaba, y activar la madre de todas las palancas con la construcción del nuevo y colosal Camp Nou, han cambiado radicalmente el rumbo de un club que a menudo mira hacia atrás con ira pero también sabe lo peligroso que puede ser, en la vida y especialmente en el fútbol, echarse en brazos de lo bueno por conocer.
P.D.: Nos vemos en Twitter: @juanblaugrana