Lamine Yamal celebra uno de sus goles contra el Villarreal CF

Lamine Yamal celebra uno de sus goles contra el Villarreal CF Óscar Gil CULEMANÍA

Juanito Blaugrana, un Culé en La Castellana

Ahora se dice "lit"

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Igual que aquellos padres de antes del Mundial de Naranjito nos decían a los preadolescentes de Barcelona 92 "efectiviwonder" o "eres un finstro", en un candoroso intento de tender puentes generacionales, ahora es habitual escuchar a papás calvos con barba y mamás con mochila de Daniel Chong proferir "¿qué dices, bro?" o "es que soy yo, literal". Como los viejos siempre llegan (llegamos) tarde, muy pocos saben que la chavalada ya está otra vez fuera de su alcance. Ya ninguno de ellos, ellas o elles dice ni escribe "literal". Ahora se dice "lit". Y está por ver cuántos carrozones del fútbol son conscientes de que Lamine Yamal, con 18 años, 7 meses y 15 días, marcó el pasado sábado su primer 'hat-trick' con el primer equipo del Fútbol Club Barcelona. Porque, con esa actuación estelar, Lamine confirmó un nuevo cambio de paradigma.

Resulta vertiginoso que, mientras varios precandidatos a las elecciones a la presidencia del Barça invocan el retorno de Messi -en calidad de no se sabe muy bien qué- como baza electoral, el último prodigio surgido de La Masia, apenas un juvenil de último año, no solo suma una Liga, una Copa, dos Supercopas, y una Eurocopa con España marcando el gol que resucitó a la selección en la semifinal contra Francia, sino que además le ha cascado tres goles al Villarreal, tercer clasificado en La Liga, jugando de extremo a pierna cambiada.

Yo entiendo que la herida de la salida de Leo, no por vetusta del todo cauterizada, es la más visible hendidura por la que atacar la presidencia de Laporta. En especial, importándole al barcelonismo tan poco los cambalaches de Laporta y sus acólitos con todo tipo de pintorescas empresas, naciones y personas. Pero también intuyo que igual al soci sí que le interesa conocer cuál es el plan de los que quieren ser califa en lugar del califa para lograr algo que quizá todavía no se percibe tan estructural para el club como la deuda con Goldman Sachs: garantizar el futuro a medio y largo plazo de Lamine Yamal como azulgrana.

El panorama más inmediato, desde luego, parece claro. Será el 10 quien prenda la mecha de la rebelión contra la casi segura eliminación copera a manos del Atlético de Madrid mañana. También será él quien lidere el asalto al San Mamés de su desnortado compinche Nico Williams el sábado. Y será Lamine, no solo Lamine, pero sobre todo Lamine, quien marque el camino del Barça en la Champions y la Liga hasta el desenlace de una temporada todavía incierta. Y lo hará aunque, como escribió Shakespeare, los viejos desconfiemos de la juventud precisamente porque nosotros mismos hemos sido jóvenes.

P. D.: Nos vemos en Twitter: @juanblaugrana