Hay registros en el fútbol que parecen insuperables. Incluso para jugadores como Leo Messi y Lamine Yamal. Pero nunca se sabe. Uno de ellos es el de los goles anotados por un mismo jugador en un partido de la Liga. El Barça solo ha podido igualar la cifra.
El listón está en siete dianas. Las consiguió por primera vez el baracaldés del Athletic Agustín Sauto Arana, Bata, en la mayor goleada de la historia de la competición: el 12-1 que los leones le endosaron precisamente al Barça en febrero de 1931.
Agustín Sauto Arana, 'Bata'
Kubala
Ahora bien, 21 años justos después, Kubala igualó ese registro en la goleada del Barça al Sporting (9-0). Por cierto, Eulogio Martínez también logró siete dianas, pero en un encuentro de Copa en 1957 contra el Atlético (8-1). En la Liga solo Bata y Laszlo lo han conseguido.
El récord tiene más mérito si se considera que, hasta la temporada pasada, se habían jugado más de 26.500 partidos de la Liga, pero solo en 150 de ellos un equipo había marcado siete goles o más en un mismo encuentro.
Kubala, Segarra y Biosca en 'Los ases buscan la paz'
Gamper
El propio Barça tiene, eso sí, dos precedentes todavía más espectaculares.
Joan Gamper, fundador del club, llegó a marcar nueve goles en un mismo partido hasta en tres ocasiones. Y el único que lo ha logrado en duelo oficial. Lo hizo en los primeros años de vida del equipo, cuando disputó la Copa Macaya y la Copa Barcelona.
En 1901 le clavó nueve al Franco Español (0-13) y otros tantos al Nàstic de Tarragona (0-18). Un año después repitió la hazaña ante el X, en un encuentro que terminó 0-13.
Escolà
El segundo azulgrana que alcanzó las nueve dianas fue Josep Escolà, aunque lo hizo en un amistoso contra el Real Unión durante la temporada 1934-35. El partido acabó 11-1 y el delantero barcelonista firmó casi todo el festín.
Escolà terminó su trayectoria en el Barça con 236 goles y dejó también otros registros históricos. Entre ellos, fue el autor del gol número 500 del equipo azulgrana en la Liga y del tanto 7.000 de la historia de la competición.
Sin embargo, ni él ni Gamper consiguieron trasladar sus extraordinarias cifras goleadoras al llamado campeonato de la regularidad.
