El tapón ilegal de Vrankovic a Montero (2)

El tapón ilegal de Vrankovic a Montero (2)

Historias del Barça

Se cumplen 30 años del gran robo al Barça de basket: la noche más larga y triste en París

El tapón ilegal de Vrankovic a Montero evitó que el equipo azulgrana ganara su primera Euroliga

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El mayor robo en la historia del baloncesto europeo. Sucedió hace 30 años y víctima del escándalo fue el Barça de basket, que disputaba el 11 de abril de 1996 la final de la Euroliga ante el Panathinaikos. El equipo ateniense se la llevó por un solo punto 67-66, gracias a una maniobra ilegal.

El Barça fue privado de un título, de su primera Euroliga. Ni más ni menos. José Luis Montero entró a canasta y recibió un tapón ilegal clarísimo por parte del pívot croata Stojko Vrankovic. Los árbitros Virovnik, de Israel, y Dorizon, francés, no guardaron el silbato.

Un tapón ilegal

Antes, ya había ocurrido otra extraña secuencia. El cronómetro se paró en los 4,9 segundos y se mantuvo así seis más. La pelota cayó en manos de José Luis Galilea tras una pérdida de Panathinaikos. Montero se plantó debajo del aro y fue taponado después de que el balón hubiera tocado en el tablero.

El tapón ilegal de Vrankovic a Montero (1)

El tapón ilegal de Vrankovic a Montero (1) REDES

El equipo de Aíto García Reneses se quedó sin título pese a reclamarlo hasta el final. El Barça recurrió a todas las instancias posibles para tratar de repetir esos últimos seis segundos. Sí, había sufrido un tapón, pero el conjunto griego también se había quedado sin posesión anteteriormente.

Reunión hasta la madrugada

Los árbitros terminaron aceptando su errores, después de la insistencia, tambien, del responsable de la sección Salvador Alemany. Sin embargo, no sirvió de nada.

El Barça se reunió con el juez único de competición de la FIBA Nar Zanolin, canadiense. La comitiva tuvo lugar en el hotel Concorde Lafayette de París y se alargó hasta las 4.00 horas de la madrugada.

Zanolin decidió que no podía llevarle la contraria a los árbitros de pista. Tampoco a los de mesa. Así, el Panathinaikos de Dominque Wilkins resultó ganador de aquella Euroliga, dejando al Barça completamente estafado.