Balde y Casadó REDES
Alejandro Balde, si quedaba alguna duda, descubrió el viernes que no tiene ningún futuro en el Barça de Hansi Flick. Acabada la rueda de prensa del técnico alemán previa al partido contra el Alavés empezó a circular que Brian Fariñas, canterano que no había jugado ni un minuto desde el inicio de curso, sería el lateral derecho titular y Cancelo el izquierdo. O sea, que ni la lesión de Espart, sumada a las de Èric y Kounde, le iba a dar una oportunidad. Y así fue. Otra vez al banquillo. La enésima (¿y definitiva?) señal de su condena.
Jugó un rato, la última media hora, a saber si para que no se hunda en un momento en que con tanta lesión no sobra nadie o, también se escuchó en el Camp Nou, porque el entrenador se plantea poder, quizá, darle su primera titularidad desde mayo el martes ante el Aston Villa en lo que sería un examen final... Por más que de puertas adentro existe el convencimiento de que Balde está en la rampa de salida de cara al mercado de invierno.
Su pesadilla particular comenzó en agosto, cuando Flick rompió aquel principio suyo tan sólido de no referirse individualmente a ninguno de sus jugadores para señalarle de forma indisimulada. Primero dejando en duda su permanencia ("debemos esperar al cierre del mercado") y después, minutos antes del estreno en Elche (partido para el que no le convocó), disparándole directamente: "Le he dicho que pienso que no está aquí al 100%, que se aclare las ideas y ya hablaremos".
Desde entonces Balde calla, aprieta los dientes, se refugia en su círculo más cercano y aunque no entiende ni comprende, sigue sin dar un solo motivo para quedar en falso. Mirando a su alrededor, en los dos años anteriores, ha aprendido que en el vestuario no son todos iguales y que hay, han habido, jugadores a los que Flick, sin más, se ha sacado de encima. Ocurre que como los resultados mandan y, acompañándoles, la imagen futbolística global del Barça invita mucho más al elogio que la crítica... Pues poco hay que decir.
Sin más
El campeón, como se suponía y esperaba, ventiló sin más problemas al Alavés, goleado y ya sentenciado con cuatro goles en la primera parte, quedando muy muy oculto el doble cante defensivo de Cancelo por su banda izquierda, que dejó descubierta repetidamente. El portugués 'aporta mucho en ataque' se dice y repite para restar importancia.
Con todo ello ahora el señalado es Balde como antes lo fue Casadó. Y antes Iñaki Peña o Pablo Torre. Y antes Ansu Fati. Tan cierto es que Hansi Flick mejora a todos sus futbolistas (o casi todos) como que ejecuta sin miramientos a los que le sobran. Sin más disimulo.
Si en la primera temporada del alemán como entrenador el protagonismo del defensa catalán fue sobresaliente, jugando hasta 47 partidos, su rendimiento decayó el pasado curso... Y su figura pasó del campo a las especulaciones durante el verano. Flick, lejos de defenderle, no dudó en catapultarle al escenario. Y desde que inició la campaña ya se ha visto cual es su realidad.
Una realidad tan inesperada como triste para un Balde que no hace tanto fue capaz de ganarle el puesto a Jordi Alba. De aquello, sin embargo, parece haber pasado una eternidad y aquel chaval está hoy demasiado lejos de todo. Cada vez más lejos del Barça.
Y llegado el momento alguien debería explicar la razón de todo porque si con algunos jugadores existió tanto la confianza del club como el apoyo del entrenador, con otros, él en último término, la condena ha sido indisimulada.