Al director deportivo le han llovido este verano mil y un elogios por su gestión en los fichajes, con la llegada de Rodri como mejor ejemplo, arrebatándoselo a última hora al Real Madrid. Otros como Anthony Gordon a Karim Adeyemi también han sido muy aplaudidos, uno por su celeridad y otro por ser una oportunidad del mercado, mientras que el último en llegar, Gabriel Jesús, también aterrizó prácticamente por la puerta atrás y con un rendimiento casi inmediato. En definitiva, unas incorporaciones aplaudidas desde todos los sectores del barcelonismo, como se pudo constatar en la última Asamblea de Compromisarios, donde al director deportivo le faltó poco para salir bajo palio y entre vítores de los presentes.

Sin embargo, la realidad ha puesto a Deco en su sitio. Y es que si bien completó con éxito muchos deberes, no le alcanzó para todos. Ya sea por falta de tiempo, por falta de dinero o simplemente por dejadez, lo cierto es que el FC Barcelona no fichó a un central zurdo, que era una de las prioridades de Hansi Flick, y más aún desde la cesiones de Ronaldo Araújo y Andrés Cuenca, al Liverpool y Sporting de Gijón, respectivamente.

Flick exigía un central izquierdo experimentado, sobre todo pensando en la fragilidad de Andreas Christensen y la juventud de Gerard Martín, con muchos nombres sobre la mesa, pero con un cromo destacado, el central del Inter, Alessandro Bastoni. Sin embargo, las elevadas pretensiones del jugador y del club italiano frustraron su llegada. A partir de aquí otros nombres se pasearon por la pasarela: Lisandro Martínez, Ruud Nijstad, Castello Lukeba... pero ninguno acabó de convencer a los responsables de la dirección deportiva.

Así pues, Deco dio por cerrado el mercado de verano sin incorporar a ningún defensa, pese a la insistencia de Flick hasta el último minuto. Tres meses después, se ha podido constatar la gravedad o ingenuidad del director deportivo, que sólo trajo a Joao Cancelo para mitigar un poco las peticiones del técnico alemán. Un jugador, en todo caso, que tiene de todo menos virtudes defensivas, y que no ha jugado nunca de central.

La mala suerte de las lesiones y una planificación claramente equivocada en este apartado ha llevado al equipo a un cul de sac. En el momento que han empezado las lesiones y han llegado los equipos duros, la defensa ha ido demostrando sus carencias y desequilibrios. Ni tan siquiera la aparición estelar de un chaval que nunca había jugado de lateral izquierdo, Xavi Espart, ha sido suficiente para achicar todas las vías de agua, que han llevado al equipo a una situación al borde de la deriva.

Ir por Europa o aspirar a revalidar por tercer año la Liga con una defensa formada por Joao Cancelo, Pau Cubarsí, Gerard Martín y Alejandro Balde es más una cuestión de fe que una realidad futbolística. Cancelo, como ya hemos comentado, es el defensa menos defensivo que puede haber en el mercado, mientras que Gerard Martín es un central reconvertido más que correcto, pero que en ningún caso está entre los mejores, y ya no digamos, Alejandro Balde, que prácticamente se ha pasado este inicio de temporada mirando las musarañas desde el banquillo. Sólo Pau Cubarsí está en la élite mundial. Ni tan siquiera los lesionados son tampoco garantía al cien por cien. Es verdad que Eric García siempre cumple con creces juegue donde juegue y que Andreas Christensen es un central, que cuando está al cien por cien, está cerca de la excelencia, y que Jules Koundé, cuando se siente pletórico físicamente es imparable, pero basar todo en probabilidades es un riesgo que ha aceptado asumir Deco y claramente la ha pifiado.

Ahora, el director deportivo tendrá que ir a contrarreloj en el mercado de invierno para fichar un central, con todos los condicionantes incluidos, el más preocupante es que el club vendedor conoce tus necesidades y puede apretar mucho más a la hora de negociar la salida de un jugador de su propiedad. Lo que está claro es que el club blaugrana tendrá que mover ficha y rascarse los bolsillos. Como siempre en esta vida, el camino está lleno de aciertos y fracasos. Deco, desde que cogió las riendas del área deportiva, ha protagonizado más éxitos que errores, pero en esta ocasión, el fallo ha sido más que grosero, por mucho que los 'palmeros' le sigan aplaudiendo todas sus decisiones.