La primera derrota del Barça en un partido oficial llegó de una forma espectacular, en un encuentro trepidante, de los que invitan a convertirse en aficionados de este deporte. Hay que decir, en contra de lo que muchos jóvenes pueden pensar, que caer ante el PSG es todo un honor, tal vez no recibiendo tantos goles. Pero el campeón francés, defensor del título de la Champions, que es dirigido por Luis Enrique, el técnico bajo cuya dirección el club azulgrana celebró en Berlín hace once años la conquista de su último título de la Liga de Campeones, es un señor equipo que merece todos los respetos.

La derrota de ese Barça inspirado en París obliga a recordar aquella frase pronunciada por algún técnico anterior que decía “es lo que hay”. Cierto. Probablemente este equipo, hoy en día, no esté preparado para imponer sus grandes virtudes sobre otros grandes que no temen el furor que aplican los jóvenes y ambiciosos jugadores barcelonistas en la liga española. Hay que destacar, una vez más, que entre los que jugaron este martes en el Parque de los Príncipes se encontraban cuatro futbolistas de 19 años (Marc Bernal, Pau Cubarsí, Xavi Espart y Lamine Yamal, estos dos últimos autores de los dos goles del equipo).

Quizás en eso justifica Hansi Flick la frase que pronunció en conferencia de prensa: “En octubre no se ganan los títulos, la Champions se decidirá en junio”. También, muy cierto. Es posible que para entonces este equipo haya madurado un poco más y que la experiencia permita advertirles que estos partidos no hay que convertirlos en un correcalles. Tiempo hay para corregir errores, pero hay que corregirlos. Y, especialmente, creer en la palabra de Flick.