La primera jornada de Liga, tras el impresentable parón de tres semanas ordenado por la FIFA, no ha aportado nada nuevo por lo que a los resultados del Barça y de los dos equipos madrileños se refiere. Ganaron todos, aunque de manera muy distinta. Y con detalles sabrosos.

El Atlético de Madrid acabó sufriendo para ganar contra 10 del Alavés (1-2); el Barça, con muchos cambios por aquello de repartir esfuerzos y no castigar más el muslo derecho de Raphinha, superó claramente al Getafe (3-0), mientras que el Real Madrid sufrió hasta el final para ganar al Villarreal (1-0), gracias a un gol de Yan Diomande, a las paradas de Thibaut Courtois… y pese a jugar los últimos 20 minutos con 10 por expulsión de Vinicius, que volvió a ser el de antes.

Dentro de la normalidad que suponen las tres victorias de los tres favoritos, la expulsión de Vinicius fue tan merecida como sorprendente por la causa que la motivó, que fue tirar del cabello a un contrario. Y fue al comienzo de una jugada que terminó precisamente con gol de Vinicius, que hubiera supuesto el 2-0 y que fue anulado tras haber avisado el VAR al colegiado de la insólita infracción.

Hecho un basilisco, Vinicius le dijo de todo al colegiado y habrá que ver el acta arbitral para saber si el Comité de Competición le castigará con uno o varios partidos. A simple vista, debería ser más lo segundo que lo primero, porque los precedentes al respecto se han sancionado con dos o más partidos de suspensión.

En tal caso, Vinicius se perdería el llamado clásico del próximo día 25. En el mismo caso se halla José Mourinho, que ha vuelto por sus fueros de protestar todo y más, mientras su equipo es un desbarajuste, sin director de juego y sin delantero centro nato. Suerte tuvo de las paradas de Courtois y de la escasa prestación atacante del Villarreal.

En el Spotify Camp Nou, el Barça volvió a deleitar y no pasó apuros para golear a un Getafe ultradefensivo. Hansi Flick dosificó algunos de los internacionales, como Pau Cubarsí, Pedri y Fermín, además del semilesionado Raphinha. Lamine Yamal, en cambio, jugó el todo el encuentro, a petición propia. Un gol de Anthony Gordon, en el minuto 2, permitió jugar con relativa tranquilidad el resto del partido, en el que cayeron dos goles más, de Gabriel Jesús y Jules Koundé. Lo más importante fue que el equipo mantuvo sus constantes en todas las facetas del juego, como en las siete jornadas anteriores, ante un rival que solo se defendió. Flick, de igualar el mejor comienzo en la Liga, que ahora comparte con el Tato Martino, con ocho victorias.

Mínimo desgaste, pues, ante la cuesta de octubre, que comienza el martes en Estambul, ante el Galatasaray, continuará en los campos del Betis y el PSG, para culminar con la visita del Real Madrid el último domingo del mes.

Los que en Madrid presenciaron el partido del Barça antes del partido de su equipo, deben pensar a estas horas que fichar una colección de cromos no supone hacer un equipo.

La diferencia que les separa en espectáculo, eficacia y rendimiento es abismal y, sin duda, se debe a la idiosincrasia de sus entrenadores, pero también a que de los 15 madridistas que jugaron ante el Villarreal, 13 eran extranjeros y los otros dos fueron laterales zurdos (Marc Cucurella y Álvaro Carreras). En el Barça, de los 16 que jugaron ante el Getafe, solo cinco fueron extranjeros. Y del resto, siete estaban formados en la Masia.