Hay fichajes que mejoran a tu equipo y otros que, sin vestir tu camiseta, mejoran al rival. Y Mbappé, visto desde Barcelona, empieza a ser exactamente eso: el mejor fichaje del Barça.



Porque el problema del Madrid no es que Mbappé no marque goles. Los marca. El problema es que cada vez da más la sensación de que juega para Mbappé antes que para el Real Madrid.



Su obsesión por el Balón de Oro, sus escapadas románticas mientras está lesionado, su poca predisposición a asumir determinadas responsabilidades colectivas y esa sensación constante de estar defendiendo su propia marca por encima del proyecto empiezan a generar un problema de vestuario.



Y aquí conviene recordar a Laporta. Ya lo dijo cuando Mbappé llegó al Madrid: el Barça prefería una filosofía basada en el proyecto y en el colectivo. Porque tantos gallos en el mismo gallinero acaban picándose.



Mbappé, Vinícius, Bellingham… demasiados egos, demasiados focos y demasiadas ganas de ser el protagonista.



Gracias, Kylian.

Messi ha sido mejor que Maradona

Que Maradona, que Pelé, que Di Stéfano, que Cruyff... que todos. Con la selección y con su club. Y sí ya sé que ahora me diréis: “No, pero es que no se pueden comparar dos épocas diferentes...” o “No, es que el fútbol de antes era mucho más duro y los futbolistas no estaban tan protegidos…”. Me da igual. No acepto discusión.



Antes tampoco se jugaban 70 partidos al año. Antes tampoco se estudiaba tanto a los rivales. Antes tampoco había tanta exigencia. Y, lo más importante de todo, nadie antes había conseguido mantenerse en la cima durante tanto tiempo como lo ha hecho Messi.



Con su adiós de la selección se ha acabado una historia de amor que ha durado 21 años. Una historia que, precisamente, no empezó con amor.



Argentina dudó de él. Lo comparó con Maradona, lo acusó de no sentir la camiseta, le exigió milagros y lo convirtió en culpable después de cada derrota. Messi perdió finales, lloró, incluso renunció a la Albiceleste.



Pero volvió. Y cuando volvió, lo cambió todo. Dos Copas América, un Mundial y toda una generación de argentinos celebrando por las calles aquello que durante años parecía imposible. Messi no solo ha ganado títulos. Messi ha conseguido unir a todo un país y a varias generaciones, independientemente de sus colores, creencias e ideas.



El capítulo de Messi con la Albiceleste se ha acabado ahora, pero siempre quedarán sus goles, sus asistencias, sus regates y sus momentos de gloria.



Messi se marcha de la selección. Argentina ya no volverá a ser nunca más la misma. Porque algunos futbolistas hacen historia. Pero Messi, directamente, es historia. Y, pese a quien le pese... Messi ha sido el mejor de todos.

La vergüenza que RMTV no puede esconder

El 7-0 no es sólo una goleada: es una declaración de intenciones de dos proyectos en polos opuestos. Y lo más importante, con este triunfo, el Barça desvanece las dudas que se habían generado con los cambios y salidas que se produjeron el pasado verano.



Sobre todo esto, lo que queda claro es que el proyecto sigue funcionando. Nuevas jugadoras, nuevas piezas pero la misma idea y el mismo hambre de siempre.



Mientras, el R. Madrid, todavía sigue buscando su identidad. El proyecto crece a trompicones y, sobre todo, está condicionado por una realidad: Florentino Pérez no confía en el fútbol femenino con la misma fuerza con la que confía en el masculino. Y esto se nota. Porque además, con el femenino, no pueden vender conspiraciones en RMTV.



Con un 7-0 no hay árbitros, no hay guerras ni forma alguna de esquivar la vergüenza. Solo hay una realidad y duele mucho en Madrid. El Barça puede cambiar a las jugadoras, puede cambiar a las generaciones, puede cambiar a las estrellas, etc. pero sigue siendo el Barça y confiando en un proyecto ganador mientras que el Madrid todavía está buscando la manera de dejar de ser su víctima preferida.



Mientras Florentino Pérez no decida dar un paso adelante, la diferencia entre Barça y Madrid seguirá siendo abismal.