Leo Messi se despide de la afición argentina EFE
Esta columna también podría haberse titulado “no llores por mí Argentina”, “el último tango”, “volvé cuando quieras” o bien “esta noche me emborracho”. Todas canciones populares de la música que ha identificado al pueblo argentino. Pero “adiós muchachos” va como anillo al dedo para esa despedida que el martes 6 de octubre de 2026, fecha que será inolvidable para argentinos en particular y para los aficionados al fútbol en general, tuvo ante más de 80.000 espectadores en el estadio Monumental de Buenos Aires, un mito de este deporte como Leo Messi. Todavía tendremos la oportunidad de verlo en acción con la camiseta del Inter de Miami, pero con los colores de Argentina ya nunca más después de 208 partidos, de verlo marcar 126 goles, ganar el Mundial de Qatar, dos Copas de América, en 21 años tras su debut a los 17 años.
En uno de los tantos artículos dedicados al futbolista que ha creado escuela en los últimos tiempos, se recordaba que al principio de la historia muy pocos argentinos sabían quién era Leo Messi, pero especialmente no existía un seguimiento por parte de los dirigentes ni de los técnicos del país. Hasta que a las manos del “Loco” Bielsa llegó un video grabado por el periodista catalán Jaume Marcet, que trabajaba en el Barça, y entonces se descubrió la mina de oro. Claro que por aquellos tiempos todavía la Argentina futbolera vivía de Maradona. Y aunque algún directivo español intentó o pensó en hacerlo jugar por este país, el niño Messi solo tenía entre ceja y ceja dos objetivos: jugar en el Barcelona y con su Argentina.
Este martes lloró ante su país y el mundo, y también se derramaron lágrimas en Barcelona, y él, en el momento de dirigirse al público, en lo primero que pensó fue en su “viejo”, su padre Jorge fallecido recientemente. Dijo que quizás ha sido el día más triste de su carrera y que volvería siempre porque todo en ese momento le estaba produciendo mucho dolor. Su baile con Argentina había terminado en su casa, como tiene que ser. Ahora faltará saber cuándo su otra casa, su casa padre, la del Barça, organiza el homenaje y la despedida que merece y se le debe.