El hecho de que no haya jornada liguera no significa que no pasen cosas dentro del fútbol. Contrariamente a lo que nos parece, estos días se están gestando aspectos deportivos en el seno de los clubes, también dentro del Barcelona. Mientras, los partidos de selecciones intentan sacar la cabeza sin mucha fortuna porque para nada son encuentros trascendentales.

Es curioso cómo durante estas semanas, que parecen la travesía del desierto, surgen noticias recurrentes para llenar. No menos interesantes, pero sin ser el top one de los objetivos o inquietudes del socio, en este caso, blaugrana. El claro ejemplo es el último capítulo de la construcción del nuevo Camp Nou, pero también podemos tirar de hemeroteca para hablar de tiempos atrás sobre algún que otro partido curioso.

Y, obviamente, el 1 de octubre servirá para volver a especular sobre el comportamiento de los jugadores en el año 2017 sobre el tema político. También, nuevamente, intentarán esconder el derecho lícito que tenía Leo Messi para oponerse a respaldar una buena parte de la sociedad catalana. Sin embargo, esto ya forma parte del pasado.

En el presente, es decir, el parón liguero de este otoño del 2026, las ventanas mediáticas que permiten abrirse cuando no hay la competición regular han coincidido con la crisis de la vivienda.

El Tdos somos Mari Carmen, manifestaciones más o menos grandes de gente no tan joven ya, políticos que forman parte del actual Gobierno español pidiendo que caiga ese mismo Gobierno, polarización más profunda que un Clásico entre Barça y Madrid y la constatación, al fin y al cabo, de que la anestesia que sufre la sociedad cuando hay fútbol es una grandiosa evidencia. Sin entrar en aspectos más opinativos, es cierto que la agenda mediática la imponen siempre los que gritan más y dejan hablar menos. Sean de un lado u otro.

El tema se ha hecho tan gordo que la empatización de músicos, actores o presentadores televisivos vuelve a repetirse. Pero, nuevamente, silencio mediático de los futbolistas. Como años atrás. O como la reciente polémica de Kilian Mbappé sobre la camiseta en apoyo a Ceuta promocionada por un grupo de empresarios valencianos. Ni el 1 de octubre, a favor o en contra; ni la crisis en Ceuta; ni la crisis de la vivienda. Los futbolistas viven ajenos a todo ello y tampoco se espera que se mojen como otros colectivos.

Y es en este punto donde viene el desenlace que rompe con lo que podríamos imaginar. Viendo el panorama actual, el aburso del cómo se hacen las cosas, mejor estar a un lado y callado. Pasar de puntillas en la vida no es un buen consejo, pero parece el único camino de muchos. Porque en este mundo, las personas y, también los futbolistas, cada vez tenemos la sensación de que nos representan menos cosas. Lo que quizás deben exigir los que están en la Puerta del Sol es que el Todos somos Mari Carmen también lo comparta uno de estos jugadores. O, directamente, aceptar las cosas y cambiar el eslogan porque sabemos que todos no somos Mari Carmen.