Koundé, contra el Mallorca EFE
Los tres porteros del Barça han sido incapaces de quedarse con la portería a cero en lo que llevamos de Liga. Pocas jornadas, pero suficientes para corroborar que el Barcelona no puede permitirse ser un coladero cuando vaya a Europa. Es evidente que las diferencias en la calidad del equipo respecto a la temporada pasada son sustanciales. Tanto, como para tapar este pequeño detalle que no se puede pasar por alto. Joan Garcia, ahora lesionado, se le resiste tener un arranque liguero sin que le metan un gol. Wojciech Szczęsny sigue siendo el ojito derecho de Hansi Flick, pero fue salir y corroborar que la edad no perdona y que su tren ya ha pasado. Y Dominik Livakovićv vio cómo un Sevilla incapaz de hacer goles en las primeras partes de partidos anteriores, se adelantó contra el Barcelona en los primeros 45 minutos. Como dato curioso, tan solo había marcado uno de sus nueve goles anteriores antes del del descanso. Con el Barcelona revirtió esta tendencia el equipo andaluz.
Sea como sea y, más allá de los guardametas, esta defensa se coge con pinzas. Ronald Araujo no sumaba para Flick y ha preferido convencer a Deco de tener menos efectivos antes que sacar el comodín del uruguayo. Jules Koundé no encaja en ningún plan blaugrana. Alejandro Balde es el eterno castigado. Andreas Christensen, el hombre de vidrio. Gerard Martín y Éric Garcia todavía deben afianzarse. Y el joven Pau Cubarsí tampoco puede con todo. Por no hablar de un Xavi Espart en fase de proyección y un Joao Cancelo que vive más del gol que de defender. El panorama debe mejorarse y esperarse al mercado de invierno es arriesgado.
En paralelo, la portería debe convencer más: del primero al último.
Suerte que, volviendo al principio, las victorias lo cubren todo. Pero es evidente que el Barcelona echa más en falta a un defensa que al dichoso nueve.