Vuelve la Champions League y la afición culé vibra de emoción. Aunque la hinchada barcelonista tiene ese punto contradictorio de seguir pitando a la UEFA y al himno de la Champions antes de cada partido europeo --el origen de los pitos viene de la prohibición de emitir mensajes políticos desde tiempos del Procés--, la realidad es que anhela, más que ninguna otra cosa, volver a levantar una orejuda que se resiste desde 2015. Joan Laporta, único presidente del Barça que la ha levantado dos veces, también lo desea.
El presidente azulgrana ha depositado todas sus expectativas en Hansi Flick, un entrenador cuya llegada al Barça supuso un flechazo en toda regla. Amor a primera vista. Laporta quiere ser el primer presidente en tener tres Champions y por ello ha dado manga ancha a Deco para construir una plantilla aspirante a reinar en Europa. Hansi Flick quiere ser el primer entrenador en levantarla desde que lo hiciera Luis Enrique en Berlín. Quiere ser el técnico de La Sexta.
Para lograr ese gran anhelo colectivo, que corre el riesgo de convertirse en una peligrosa obsesión, Hansi Flick y Deco han diseñado una plantilla más amplia, versátil y con muchos casos de competencia directa por posición. Es decir, la mayoría de posiciones están duplicadas o, en algunos casos, triplicadas con futbolistas de primera línea, preparados para ser titulares.
La amplitud de plantilla es clave para afrontar el calendario infernal que han construido las federaciones que gobiernan el fútbol. 38 jornadas de Liga, más partidos de Champions desde que entró en vigor el nuevo formato, las respectivas copas y supercopas de cada país, el nuevo mundialito de clubes y los compromisos de selecciones. Los jugadores se rompen y, por este motivo, Flick cuenta este año con la plantilla más completa desde que llegó: 25 fichas del primer equipo y, al menos, dos futbolistas del filial en clara dinámica de primer equipo: Jesse Bisiwu y Hamza Abdelkarim.
El Barça de Flick tiene una columna vertebral que ofrece pocas dudas y está conformada por cinco futbolistas indispensables: Joan García en la portería, Pau Cubarsí como central de perfil diestro intocable, Pedri como líder del centro del campo, Lamine Yamal como rey del desequilibrio y estrella del equipo y Raphinha, que se ha convertido en el líder espiritual, capitán y máximo goleador. Ninguno de estos cinco jugadores admite discusión alguna a día de hoy.
Las otras seis posiciones, en cambio, están perfectamente dobladas o triplicadas, lo que garantiza a Flick dos cosas: 1) La competitividad necesaria para poder elegir en cada momento al que esté mejor. 2) Un abanico de alternativas que permita sustituciones de garantías en caso de necesitar rotaciones por fatiga acumulada o reemplazos por lesión.
El lateral derecho se lo disputan entre Éric García y Jules Koundé, mientras que ambos, a su vez, se perfilan como sustitutos eventuales de Cubarsí en el perfil diestro de la zaga. En caso de lesiones y de no poder contar con los dos, también Xavi Espart puede desempeñarse en el lateral derecho. La pareja de baile de Cubarsí sale de la competencia directa entre Andreas Christensen y Gerard Martín, aunque el danés también puede, eventualmente, ocupar la posición del central de l'Estanyol. Para el lateral izquierdo la competencia está clara entre Balde y Cancelo, aunque a día de hoy el propio Espart les ha pasado claramente por delante con un rendimiento excepcional.
En el centro del campo tenemos a Rodri como nuevo gran fichaje que aspira a la titularidad en el mediocentro posicional, pero la presencia del joven Marc Bernal es una garantía de presente y futuro. Con un compañero como Rodri a su lado, Bernal hará un máster y, por el momento, han demostrado que pueden jugar cualquiera de los dos con idénticas garantías de éxito. Algo similar ocurre en la mediapunta, con Fermín López en estado de gracia y un Dani Olmo que, aparentemente era el titular, pero que ahora parece relegado a un segundo plano. El curso acaba de comenzar y habrá tiempo para todos. Lo interesante es que siendo dos grandes talentos, cada uno aporta virtudes diferencias. Fermín es potencia, gol y velocidad al espacio, mientras que Olmo es último pase, paredes y jugadas de genio en espacios reducidos.
En el frente de ataque ya ha quedado claro que Lamine y Raphinha son indiscutibles. Intocables. Pero el extremo izquierdo que el propio Raphinha ha dejado vacante se lo disputan ahora, con orgullo, dos de los nuevos fichajes: Anthony Gordon y Karim Adeyemi. El primero, un fichaje de 70+10 millones de euros, parte a priori como favorito. Es más disciplinado y persistente. Adeyemi, que ha cotado 22+7 millones, es más brillante y menos obediente, tiene un punto más anárquico y, aunque es capaz de superar a Gordon en velocidad --aunque los dos son de los jugadores más rápidos de Europa--, quizá es menos sacrificado en la presión. Por ahora, Adeyemi tiene más gol, pero ha sido suplente en tres de los cuatro partidos de Liga.
Con todo este mejunje de nombres y posiciones --donde no podemos olvidar el papel de Gavi como suplente de Pedri y las figuras de Frenkie de Jong y Brian Fariñas como alternativas en la medular, así como la llegada de Gabriel Jesús para dar descanso o alternativas a Raphinha, además de Bisiwu y Hamza y de los porteros suplentes, Szczesny y Livakovic-- nos hacemos una pregunta: ¿Cuál está llamado a ser el once de gala de Flick?
Por ahora no hay una respuesta clara a esa pregunta, pero si las lesiones se portan bien con los futbolistas y la evolución de cada uno de ellos sigue su curso natural, desde Culemanía nos atrevemos con este once: Joan García; Jules Koundé, Pau Cubarsí, Andreas Christensen, Xavi Espart; Rodri, Pedri, Fermín; Lamine Yamal, Raphinha y Gordon. Las dos posiciones que más dudas generan seguramente sean las defensivas, donde Koundé y Éric están muy igualados, así como Christensen y Gerard.
