Jules Koundé lleva meses o, mejor dicho, un año arrastrando problemas. En el penúltimo Trofeo Joan Gamper tuvo dificultades físicas que nunca fueran resueltas y pasaron totalmente desapercibidas. Desde esta humilde columna, llevo mucho tiempo avisando del desastre. Y, a diferencia de Ronald Araujo, el problema no viene derivado de su actitud.
Bien al contrario. El francés ha sido, hasta la fecha, un jugador comprometido con el club. Más allá de sus fotos de postureo en Montserrat, sabe cómo cuidar su imagen y se desvincula de la moda del reguetón y los tatuajes para ser un fashion victim con un perfil bajo y, a la vez, serio. En el ámbito físico, la edad no perdona. Pero, hasta que él ha podido, no ha dejado de perder su respeto para el cuidado de su musculatura. ¿Dónde han quedado aquellas maratones improvisadas que hacía cada vez que viajaba para coger ritmo y conocer las calles de la ciudad del rival con el que se enfrentaba? Además, no le gustan las fiestas que trascienden por filtraciones y vive mejor desde la tranquilidad que el alboroto.
Pero, en la vida, por muy bien que hagas las cosas no siempre te acompaña la suerte. En cualquier trabajo, puedes dar lo mejor de ti, pero necesitas que el líder o tu jefe te apoye. Y es en este aspecto donde el choque ha sido inevitable. De forma lícita, Hansi Flick considera que por el estilo de juego y la idea que tiene de este equipo, Koundé no encaja para nada. Además, no tiene sitio y se retrata en cada demarcación y cada jugada que mínimamente protagoniza. Ha sido en la tercera jornada liguera, la de ayer ante el Rayo Vallecano, que salió de titular. ¿El resultado? Un absoluto desastre. Insisto: el problema no es la actitud ni el físico. El problema es que Flick no considera que Koundé sea un jugador para el Barça.
Como pasa en los grandes clubes, no todos los jugadores pueden encajar. Ser del Barça o del Madrid no es una tarea fácil. No todos, incluso los que tienen un gran talento, nacen para perdurar en estos equipos tan característicos y con presiones muy difíciles de entender. Koundé no es uno de los elegidos. Nada es para siempre. Lo que, de momento, sí es permanente es su elevada ficha. El mercado termina hoy y no parece una tarea fácil recolocarlo. Entre este y Alejandro Balde, quizás el tren vuelve a pasar en el mercado de invierno. En el mientras tanto, les tocará ‘chupar’ banqueta y el club seguir pagando.
