El tiempo pone a cada uno en su lugar, un dicho popular que, queramos o no, siempre se acaba cumpliendo, algo que también ocurre con los futbolistas. En los momentos decisivos es donde podemos ver realmente a su persona, quiénes son y, principalmente, cómo quieren ser recordados.
Es lógico que una afición idolatre y apoye a los suyos, pero esta venda en los ojos termina cayendo cuando las cosas van mal o cuando toca tomar decisiones más profundas, el momento en que toca gestionar el egoísmo que todos tenemos al pensar en nosotros mismos, pero también la gratitud y el cariño hacia un club y una gente que te ha querido y apoyado, incluso cuando era difícil hacerlo.
Estos días el barcelonismo ha podido comprobar que ese sentimiento no siempre es recíproco, y que, aunque cuesta de entender, algunos jugadores deciden no dar lo mismo que recibieron, demostrando su verdadera cara, lo que los condena a un mal recuerdo del que fue su club, igual que también sirve para ver los que realmente serán siempre blaugranas, aunque jueguen lejos del Camp Nou, por haber mostrado su mejor versión incluso cuando su futuro estaba lejos de Barcelona.
Resulta sintomático ver cómo ha salido del Barça Ferran Torres, un jugador que debería estar agradecido al conjunto culé, que apostó por él pagando una suma muy elevada, y al que nunca estuvo a la altura, un club y una afición que le apoyaron hasta cuando el de Foios no conseguía anotar durante cuatro meses, pero que han visto que, tras un simple gol en una final de Mundial, su delantero decidía salir del club de malas formas, exigiendo mucho más de lo que él mismo había ofrecido.
Cada cual sabrá cómo quiere ser recordado y quiere salir, pero es el momento en el que se ve realmente como es una persona, y con Ferran Torres ha quedado claro que, después de todo lo que ha hecho el Barça por él, que incluye ponerle facilidades para salir, el jugador ha respondido con malas formas, gestos hacia la grada, y ni un simple agradecimiento sincero y humilde, lo que deja claro que Deco y Flick tomaron la mejor decisión consiguiendo el traspaso del delantero al PSG.
Quedan otros casos todavía más flagrantes, como son los de Ter Stegen, negándose a salir del Barça y perjudicando deliberadamente la inscripción de Joan García el curso pasado, y obligando al club a pagar el 90% de su ficha con una cesión al Ajax ahora. Decisiones que dejan en muy mal lugar al que era el capitán blaugrana y que obligarán a un mal recuerdo del alemán por parte de la afición.
Ter Stegen debía haberse fijado mucho más en capitanes de la altura de Busquets, Iniesta, Xavi o el mítico Puyol, pero este olimpo blaugrana está reservado a los más grandes, tanto dentro como fuera del terreno de juego.
Peor es la situación de Frenkie De Jong, más protagonista por declaraciones a los medios de comunicación, quejas y acusaciones de campañas en su contra, que no por sus actuaciones dentro del campo, algo que ya no nos hace pensar demasiado bien de uno de los capitanes y futbolista mejor pagado de la actual plantilla.
De Jong no sólo no ha ayudado nunca al club cuando la situación era crítica, sino que su juego nunca ha desplegado el brillo que se le vio en el Ajax, ni ha demostrado querer esforzarse, lo que ha provocado una fuerte división en la afición, que ya ha perdido definitivamente la paciencia con él.
El holandés parece que seguirá los pasos de Ter Stegen, pues tras el episodio del Mundial, jugando lesionado hasta el punto que será baja varios meses, cuando con el Barça no quiso arriesgar lo más mínimo, puede decantar la balanza hacia una salida. Y más teniendo en cuenta que la llegada de Rodri le puede privar de la titularidad, por lo que sería el momento de buscarle una salida.
Es inadmisible que un futbolista de su nivel busque constantemente justificaciones, campañas o pase facturas a todo el mundo, en lugar de limitarse a demostrar lo que vale en un club en el que nunca ha terminado de encajar del todo ni ha justificado lo que se ha llegado a pagar por él. La historia de De Jong en el Barça parece destinada a terminar mal, con un recuerdo muy amargo de un jugador complicado que no aportó más que quejas, en un club que lo intentó todo para hacerle brillar, por lo que sería el momento de cerrar esta historia de forma definitiva.
Lejos de todo esto queda ver cómo otros futbolista como Anthony Gordon o Karim Adeyemi hacen todo lo posible para vestir de blaugranas, o incluso como Julián Álvarez, hablando claro ante los medios pese a lo que le puede provocar en el Atlético; jugadores que harían lo posible para convertirse en las nuevas estrellas del Camp Nou y que agradecen cualquier esfuerzo al club. Igual que Ronald Araujo, que ha puesto todas las facilidades cuando ha visto que su sueño no se podía cumplir y no ha querido perjudicar a su club.
Para el recuerdo quedan actitudes como las de Aubameyang o Luuk De Jong, jugadores que, pese al poco tiempo que han estado en el club, se muestran muy agradecidos por la oportunidad que se les brindó y mantienen un cariño muy especial con una afición que no los va a olvidar, y que los verá siempre como unos culés más, donde el Barça será siempre su casa.
Mención aparte merece Marc Casadó, jugador con el que se vio el mejor juego del Barça de Flick pero, sin tener demasiado claro si ha pasado algo con su entrenador o no, ve cómo no tiene sitio en el equipo y, pese a haberlo intentado todo y haberlo dado absolutamente todo para tener minutos en el club de su vida, por el que daría la vida, hará las maletas este verano en busca de minutos.
No todo el mundo puede jugar en el Barça, pero actitudes como las de Casadó son las que no se olvidan y que duelen ver cómo se tienen que ir, pues nos habría gustado que triunfaran como blaugranas, igual que ocurre con otros canteranos que han tenido que hacer las maletas, como Ansu Fati, Mingueza o Jofre Torrents, personas que lo dieron todo por su sueño y la afición blaugrana.
Los jugadores de la Masía siempre tienen que demostrar más que el resto y tienen un sector que, potencialmente, los critica de más, algo que con la salida de Casadó, vemos cómo se está trasladando a Balde y que resulta injusto, pues este tipo de jugadores deben tener todavía más apoyo que el resto ya que son la espina dorsal de los mejores Barças de la historia. Son una fuente inacabable de trabajo, pasión y orgullo culé, como vemos ahora en Xavi Espart o Ebrima Tunkara cuando tienen minutos.
Para ser del Barça necesitas entender el Barça, algo que Casadó llevaba en su ADN, junto con talento, trabajo, pasión y dedicación, por lo que toca desearle lo mejor y tener muy claro que lo mejor sería habernos equivocado y que, este perfil de futbolistas, y también de personas, regresaran algún día al club de su vida. Otros sólo merecen ser, unos meros jugadores de paso.
