Joan Laporta es una persona tan pasional como intuitiva. Es un "enfermo" del fútbol. Tal vez sus recetas económicas para sanar la crisis del Barça no han sido las mejores, o tal vez sí, pero suele acertar con sus apuestas futbolísticas. Sobre todo, en los momentos más delicados.

En 2008 y 2024, en dos momentos críticos para el Barça, Laporta acertó con los fichajes de Pep Guardiola y Hansi Flick para relevar a Frank Rijkaard y Xavi Hernández. También tuvo una gran sintonía con Txiki Begiristain, su director deportivo entre 2003 y 2010.

Once años después, Laporta asumió el mando en un Barça muy convulso. En crisis. Con una "mochila muy pesada", según él. Mateu Alemany fue su primer director deportivo. El trato entre ambos fue correcto, pero mucho menos intenso que con Deco, quien maniobró muy bien para ser el máximo ejecutivo deportivo del Barça.

Deco, antes fraile que cocinero, ya tuvo un trato muy cercano con Laporta en su etapa como futbolista. Como director deportivo, también se mueve con soltura, con gran discreción. Ha gestionado con grandes aciertos unos mercados muy complicados para un Barça maniatado por el maldito Fair Play Financiero.

Este verano, Deco ha tenido más opciones. Más dinero y menos restricciones, tras volver el Barça a la norma del 1:1. El ejecutivo portugués siempre trabaja con luces largas. Es certero en los diagnósticos y muy perspicaz. Los fichajes de Dani Olmo y Joan García confirmaron el acierto de su contratación.

Terminada la temporada 2025-26, Deco cerró el fichaje de Anthony Gordon con gran celeridad, anticipándose a la posible marcha de Ferran Torres, que ya intuía él. El extremo inglés no ha sido una ganga (ha costado 70 millones fijos más 10 en variables), pero confirma que el director de fútbol barcelonista es valiente. Acertado también estuvo con los fichajes de Adeyemi y, sobre todo, del joven Bisiwu.

Deco también reaccionó rápido a la lesión de Frenkie de Jong y activó el fichaje de Rodri, muy celebrado en el Barça, por su calidad y experiencia. Y también por haber rechazado al Real Madrid.

Deco quiere más. Quiere un central zurdo, ya sea Laporte o Lukeba, pero necesita un delantero centro top. Al Barça le falta gol. Pegada. Sorprende que se hayan ido Lewandowski y Ferran. Ya se sabe que en el fútbol, lo que más se paga es el gol, pero Deco enseñó demasiado sus cartas. Tal vez debería haber trabajado antes en dos direcciones, tras la negativa del Atlético de Madrid de vender a Julián Álvarez, el futbolista más deseado. Muchos han sido sus aciertos, pero no puede fallar en la operación clave, en su gran reválida, ya sea con el fichaje de Julián, de Mikautadze o de quien sea.