He tenido una tentación enorme de escribir, por milésima vez, de Frenkie de Jong. Considero que la gracia de una columna de opinión, pero que siempre debe aportar información, es la de adelantarse a las cosas. Ahora que todo ha petado, ya me resultaría un juego demasiado fácil recrearme en la desgracia del holandés. Así que omitiré que esta semana esté en mis pensamientos, pero solo con una reflexión final: todo lo que dijimos y avanzamos en Culemanía era cierto. Lo único que espero es que la capitanía se le retire por completo y que ni las votaciones lo salven para ser un cuarto o quinto capitán. Esto, si todavía sigue en el club. Un aspecto que será de lo más probable, dada su lesión y su ficha. Nadie lo quiere.

¡Seguimos para bingo! Si antes del verano nos hubieran dicho que Marc Cucurella, catalán a camino de Alella y Mataró, hubiera acabado en Madrid, nos hubiera sorprendido. Pero su fichaje fue como pinchar una vacuna. Rápida para evitar muchos efectos secundarios y cerrar bocas. En este perfil, todo sea dicho, viendo cómo celebraba el triunfo del Mundial en Madrid y la integración con la que se obsesiona en tener en la capital española, muy influenciado por su mujer, no sorprende que acabe siendo el abanderado de la próxima fiesta de San Isidro. Cucurella puede ser el contraste a un equipo blanco falto de jugadores nacionales y que contrarreste los antivalores que otros, de bien seguro, nos ofrecerán.

Al otro lado del puente aéreo encontramos a Rodri. No se esconde y es totalmente lícito: encaja más con lo que representa el Real Madrid que el Barcelona por su españolidad. Pero en cuanto a los valores, quizás se acerca más al Barcelona. La deportividad que mostró cuando recogió el Balón de Oro tenía tintes de Leo Messi. La capitanía y el temple de la final ante Argentina con la Roja era el mismo que el de Xavi Hernández como jugador. Y estar más cómodo en una ciudad alejada del amarillismo se constata con el hecho de que se niega a tener cualquier red social, aunque le pudiera reportar un extra económico. También su pareja, Laura Iglesias, pasa de hacer vídeos recomendando cremas para la cara en Instagram…

En definitiva, Rodri ha venido para marcar una época. Y Deco está protagonizando el mejor verano de su vida. Se saca de encima a su enamorado, Ronald Araujo, siguiendo las directrices de Hansi Flick. Pero, a la vez, asegura un buen futuro a su amigo uruguayo. Se desprende de Marc Casado, aunque duela a los blaugrana, pero era lo mejor. Se saca el muerto de Ter Stegen. Y deja para el final la guinda del pastel, un auténtico nueve, aprovechando la carambola de desprenderse de Ferran Torres por un buen pico. Y todavía queda alguna que otra sorpresa. Llevo tiempo avisando que Jules Koundé no está bien y en la defensa también puede haber alguna otra revolución. ¿Quién decía que lo único a trabajar era un nueve? Hace semanas, también a través de l'Onze d'Esport3, avisaba que el medio campo y la defensa se debían mover. Y así ha sido.