Culés, qué temporada nos espera. Es imposible no trazar paralelismos con la generación dorada del Barça de 2009-2012. Si el Barça acaba fichando a Rodri tendrá el Busi-Xavi-Iniesta de 2026 con Rodri-Pedri y Olmo. Robarle al Madrid la pieza que más necesita sería un golpe maestro al conjunto blanco, que acaba de hacer el fichaje más caro de su historia para firmar a un sustituto de Vinicius.

Fichar a Rodri le daría al Barça un impulso enorme en el centro del campo, además de contratar a uno de los grandes favoritos a ganar el Balón de Oro. Y si finalmente se ficha a Julián Álvarez, se apuntalará una plantilla que, sin el argentino, también es candidata a ganarlo todo este año. En definitiva, una masterclass en los despachos.

El Barça tiene futbolistas de talla mundial en todas las posiciones y un grupo sólido de jugadores que se conocen, se entienden y se quieren. Tener en el equipo a ocho Campeones del Mundo le da un valor añadido a la plantilla que se notará seguro en el próximo curso.

El Mundial nos abre los ojos

El Mundial de Estados Unidos, el escaparate más grande del deporte rey, nos ha dejado algunos mensajes claros. El Barça tiene al lateral derecho indiscutible de la semifinalista, Francia. Jules Koundé, a su máximo nivel, es un jugador con pocos competidores en su puesto.

El Mundial también nos ha demostrado que Pau Cubarsí es uno de los mejores centrales del planeta y, sin duda alguna, el que tiene más proyección. Hemos normalizado que el de L'Estanyol juegue en el FC Barcelona pero tiene un valor de mercado de 100 millones (el más valioso del mundo), es el mejor futbolista joven del Mundial y está en el primer escalón del podio de centrales, a la altura de Saliba, Magalhaes o el Cuti Romero.

Otra de las conclusiones que nos deja la Copa del Mundo es que Pedri llegó cansado, pero es un jugón de época que solo tiene 23 años. Olmo dará un paso adelante, después de demostrar de nuevo con España que es uno de los mejores mediapuntas del planeta. Es el año de su consolidación en el once azulgrana. Por supuesto el Barça cuenta con Lamine Yamal, el jugador más valioso del mundo, para liderar el proyecto de Flick.

Chute de autoconfianza

A todos ellos hay que sumarle el corazón de Gavi, la solvencia de Eric García y a uno de los mejores porteros del mundo, Joan García, que en el Mundial no ha podido demostrar que es el mejor guardameta del momento.

Para todos ellos la temporada arranca con un chute de autoconfianza insuperable. Son Campeones del Mundo y en grandes escenarios, esa condición pesa. Le pesaba al Madrid en las eliminatorias de Champions (no era la mística del Bernabéu, eran futbolistas que creían en ellos mismos). Y le pesará a los jugadores culés cuando salgan a competir por Europa. Nunca más temblarán las piernas ante el Chelsea, el Bayern o el PSG, pues el grupo que lidera el vestuario ahora se siente superior a las estrellas de estos equipos. Pedri, Lamine, Olmo o Cubarsí son mejores que Kane, Dembelé, Vitinha, Olise o Mbappé. Y lo han demostrado en el campo.

Lo mismo le pasó a la generación de 2010 y aún lo recuerdan los Campeones del Mundo. Ganar el trofeo dorado te da una sensación de imbatibilidad que ayudará al Barça en Europa. Es el efecto Julio Iglesias: eres campeón del Mundo, ¡y lo sabes!

A la espera de Rodri y Julián

En lo táctico, Flick y Deco han trabajado para volver a un Barça intenso, arrollador, como el que vimos en la primera temporada del alemán. Por ello se han fichado piezas para relanzar la presión como Gordon y Adeyemi. El mensaje es claro: que todos corran y Lamine Yamal juegue. No suena mal, ¿verdad?

Sin fichajes, recuperando un Raphinha similar al de 2024, con el grupo de Campeones del Mundo, los traspasos que se han hecho y aplicando bien la idea de Flick, el Barça opta a todo. Si ficha a Rodri y a Julián Álvarez será la mejor plantilla de Europa sin lugar a dudas.