Hansi Flick tiene por delante un verano movidito. Con una plantilla sobresaturada y con algunas posiciones todavía a reforzar, la situación del equipo no es ahora mismo envidiable. A Deco se le acumulan carpetas abiertas sobre la mesa, tanto de salidas como de llegadas. La de Julián Álvarez va camino de enquistarse de manera alarmante, con el Atlético de Madrid enrocado y el jugador más frustrado que nunca.

Ahora mismo, la operación se encuentra en un auténtico cul de sac, con el tiempo corriendo en contra del club azulgrana, que no puede permitirse el lujo de estar esperando al delantero argentino todo el verano. El problema es que las alternativas a La Araña se están cayendo como si fueran piezas de un dominó: primero, el marfileño Kroupi, tras pasar por el quirófano para solucionar una fractura del pie, y el segundo, el brasileño Joao Pedro, cerca de renovar por el Chelsea.

Pero si las llegadas están en punto muerto, las salidas tampoco avanzan en la medida que el club querría. Tras conseguir a marchar forzadas la cesión de Ter Stegen al Ajax, el resto de operaciones parecen estar atravesando un periodo preocupante de hibernación. En todas las líneas, hay la necesidad de quitar lastre, si bien en algunas es más perentorio que en otras.

Las salidas se enquistan

En ataque es evidente que el equipo necesita una sacudida, sobre todo tras los fichajes de los extremos Anthony Gordon y Karim Adeyemi. Con la continuidad de Raphinha asegurada y la situación de Ferran Torres en el aire, tras revalorizarse en el Mundial, el nombre que está en boca de todos es el sueco Roony Bardghji, un jugador que tuvo un rol secundario el curso pasado, malviviendo a la sombra de Lamine Yamal.

En la medular hay un candidato que lleva tiempo nominado, pero que todo sigue en standby. Y es que Marc Casadó hace meses que el club le está buscando una salida, pero no a cualquier precio ni malvendiéndolo, sino fijando una tasación de 40 millones de euros para sentarse en la mesa. Ni tan siquiera la lesión de Frenkie de Jong, que podría alargarse hasta los seis meses si acaba pasando por el quirófano, ha sido suficiente argumento de peso para que el club deje de enviar cantos de sirena por todo el mundo.

La presión de la Masía

Y en la defensa también se requiere una capa de pintura, si bien de forma precisa y con bisturí. Con el luso Joao Cancelo esperando la confirmación de su fichaje y chavales como Xavi Espart, Álvaro Cortés y Jordi Pesquer llamando con fuerza a la puerta del primer equipo, dos jugadores se estarían moviendo ahora mismo por aguas movedizas. Uno de ellos, Ronald Araujo, hace tiempo que perdió sus galones dentro del campo, ejerciendo su capitanía sólo en el vestuario, mientras que el otro, Alejandro Balde, ha visto cómo su progresión se ha visto truncada peligrosamente por culpa de las lesiones.

En definitiva, cuatro jugadores que Flick estaría dispuesto a perder, siempre y cuando el club le confirmara la llegada de un 9 y de un central zurdo polivalente, con la mirada puesta en Aymeric Laporte, un auténtico clon de Íñigo Martínez.

Sin embargo, la realidad es muchas veces muy tozuda, por lo que todo apunta a que el técnico alemán tendrá que hacer suya la célebre frase escrita por Giuseppe de Lampedusa en su novela El Gatopardo: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".