Ya en el aeropuerto, rumbo al Ajax, el bueno de Ter Stegen tenía la cara de decir que el acuerdo con el Barcelona todavía no estaba cerrado. Normal, el portero alemán tomó hace tiempo un pulso personal al club en el terreno económico y no ha perdonado ni un euro. Quizás, con esta forma de actuar, ha sentado cátedra y cualquier jugador puede utilizar el revuelo mediático para tomar el pulso al club. Quien se ha tomado al dedillo las instrucciones del alemán es Ferran Torres. Igual que todos, al fin y al cabo, todavía quiere más.

Lícitamente, el valenciano quiere amortizar su gol de suplente en el Mundial que hizo ganar a España. Esto no es nuevo en Can Barça. Sergi Roberto amortizó el gol de la mítica remontada ante el PSG que lo llevó a pasar sus mejores años en el club de sus sueños e incluso ser uno de los capitanes. Pero, a diferencia de Sergi, el 9 actual coge el camino del primer otro ejemplo para ir a una guerra donde alguien ganará y alguien perderá.

Recientemente, Ferran ha firmado un contrato comercial millonario como imagen de la marca de ropa deportiva Under Armour. Y, precisamente, el CEO de esta compañía es quien lo acompaña a dar el paseíllo mediático por las Américas como si fuera LeBron James. Lejos del entorno del club y como un gallo en solitario, se dedica a decir que necesita que lo quieran más, o sea que le paguen más, para seguir en el Barça. Desde la capital catalana, de momento, caso omiso. Deco y Hansi Flick están de acuerdo en que deben reforzar esta posición, igual que el medio del campo con el caso Frenkie de Jong. Pero el cómo es importantísimo. Ferran Torres tiene una de las fichas más elevadas actualmente del equipo. Para que se sienta querido, ¿debe cobrar más que un titular como Raphinha? Los planes de Flick para él, hasta la fecha, han sido tenerlo de suplente. ¿Un suplente cobra más que un titular?

La desesperación no puede reinar en la planificación técnica. Si con Messi, en su momento, nos quedó claro, según el presidente actual, que nadie era insustituible porque el club está por encima, todavía está más por encima de un futbolista que tampoco ha marcado diferencias hasta ahora en el club. Todo el mundo tiene derecho a jugar sus cartas. El Barcelona, también. Pero, acabe como acabe la partida, Ferran ya ha perdido la estima del barcelonismo.