Comienza el enésimo mandato de Joan Laporta en la presidencia del Barça, tras la interinidad de Rafa Yuste, que se postula como futuro candidato y la victoria electoral del nuevo presidente el pasado mes de marzo.

La victoria de Laporta fue incontestable, dejando totalmente KO al proyecto del opositor Víctor Font y dando paso a un nuevo mandato, con muchos retos importantes y con la difícil misión de buscar un relevo al presidente y la obligación de gobernar un club diverso, contando con las aprobaciones necesarias en las asambleas.

Sin duda alguna, uno de los grandes retos de esta etapa es el Spotify Camp Nou, donde el club debe finalizar su faraónica obra y regresar a una normalidad que parece lejana, aunque para conseguirlo hará falta aprobar un nuevo crédito y regresar unos meses más a Montjuïc, circunstancia que fue negada hasta la extenuación durante la campaña pero que ahora ya se ha reconocido.

La primera obligación será aprobar este crédito mediante asamblea, una herramienta que debe ser más utilizada y de mejor forma, como debería haberse utilizado para la modificación del proyecto del Camp Nou, el cambio de himno o la creación de la mascota, demostrando que el Barça es un club propiedad de sus socios y profundamente democrático.

La primera polémica de este nuevo curso no se ha hecho esperar; pues aprovechando la venta de los abonos de temporada del estadio se intentó expulsar a los abonados de Montjuïc, aunque la presión social tras lo ocurrido obligó a la junta directiva a recular. Pese a la rectificación duele que, tras tres temporadas de obras, siendo fieles en el exilio del equipo, donde la gran mayoría de abonados han dado la espalda al club por mera comodidad y, tras las promesas de la junta de que los abonados de Montjuic se mantendrían hasta el final de las obras, el primer intento haya sido expulsarlos.

Puede que con el socio se ingrese menos dinero, pero este club es de sus socios y tal como se prometió en campaña, el Barça debe seguir siendo siempre de su masa social, que debe estar siempre en el centro de la vida y actuaciones del club, por lo que cuesta entender lo ocurrido con los abonados de Montjuïc y, además, por qué el club ha puesto tan pocos abonos a la venta y lo ha restringido tanto a los socios, aunque se gane más con el ticketing.

Lo que es seguro es que con la vuelta a Montjuïc la próxima temporada, los más fieles volverán a estar al pie del cañón, aunque una vez instalada la cubierta y con el Camp Nou a pleno rendimiento, estos mismos socios dejarán de contar y estar presentes, volviendo a la complicada y lentísima lista de espera para conseguir un abono en el estadio de Les Corts, una herramienta que debe priorizarse, actualizarse y dotarla de más transparencia.

Con la campaña ya terminada hemos podido comprobar como el equipo femenino ha perdido a varias de sus jugadoras más importantes; bajas muy sensibles en el equipo de Pere Romeu, que hará pocos fichajes y se centrará en promocionar a las jóvenes de la Masia que tendrán su gran oportunidad.

Duele ver como algunas de las grandes jugadoras abandonan el barco, varias hacia equipos de la antiblaugrana Michele Kang, lo que obliga al club a mover ficha para seguir siendo un referente en fútbol femenino y, además, a demostrar que el proyecto del femenino no es sólo un eslogan electoral sino un convencimiento de un club que ya lo tiene como parte de su ADN.

Más difícil es todavía la situación en el baloncesto, una sección que ha perdido a su gran comandante como era Xavi Pascual, un movimiento que cuesta mucho de entender, por cuanto este proyecto debía estar liderado por él, y también por la cantidad de bajas y de no llegadas que está sufriendo la sección.

Se han prometido cambios en el organigrama, pero también es necesario garantizar un cambio de etapa y modelo, que devuelva al Barça donde le corresponde, mientras el club camina hacia la construcción de un nuevo pabellón, que a día de hoy es sólo un sueño, mientras la sección pende de un hilo y parece no tener rumbo.

El Barça no puede permitirse no tener un equipo de baloncesto acorde a la institución, uno de los motores de este club y peleando por todo, con una Masia que garantice relevos generacionales, y una entidad que siga trabajando para que también el equipo femenino sea una realidad, algo que parece que se ha olvidado después de las urnas.

Las secciones serán otra de las batallas pendientes, con cambios importantes en balonmano y hockey, donde la hoja de ruta, el organigrama y la planificación cobran más importancia que nunca, pues en balonmano el reto es seguir ganando pese a las bajas sensibles que tiene el equipo, mientras que el hockey todavía resulta difícil de entender lo ocurrido, en una temporada para olvidar, y con decisiones incomprensibles en la plantilla.

Queda pendiente seguir incrementando la presencia del femenino en las secciones, crear otras de nuevas como waterpolo, hockey hierba o, aprovechando el tirón mediático del Tour en Barcelona, la de ciclismo, decisiones que demuestren que el Barça es más que un club, que cree en los diferentes equipos y que, además, es de sus socios, el activo más importante de la entidad y su mayor reto.