Mikel Merino marca el gol de la victoria en el España-Bélgica del Mundial EFE
Fue Luis Aragonés el seleccionador español que acabó con el manido tópico de la furia como base del estilo de su equipo. Hasta conseguir el cambio, Luis tuvo que aguantar todo tipo de críticas y hasta desprecios porque osó desmontar una de las “virtudes” de la raza hispana que no llevaba a ninguna parte.
Para conseguir su objetivo, Luis cometió el sacrilegio de prescindir de los jugadores del Real Madrid, con referencia especial para Raúl que se había convertido en un tótem. La Eurocopa de 2008 fue el comienzo de una época irrepetible. Vicente del Bosque prosiguió por el mismo camino. La furia y la pegada dieron paso al “tiki taka” y a la posesión del balón como requisitos básicos del nuevo estilo. El Barça de Pep Guardiola maravillaba con una generación de futbolistas irrepetible, cuyo reflejo se plasmó en la selección española, con el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012. Dos títulos europeos y uno mundial en 4 años.
Ahora, en el presente Mundial 2026, Luis de la Fuente ha mantenido el estilo Barça para llegar a las semifinales, escogiendo a los mejores especialistas en mantener y mover el balón, entre los cuales ocho jugadores azulgrana, complementados por jugadores de clubs de primera fila de la Premier. El único cambio importante que hizo fue retrasar la defensa, con respecto a la defensa adelantada de Flick.
Los rivales han reconocido de antemano la superioridad futbolística de España renunciando a la posesión y al dominio territorial, como hicieron Austria y Bélgica, condenados a jugar al contrataque y a falta de lo que pueda ocurrir ante la poderosa Francia.
La gran figura azulgrana del combinado español ha sido, en mi opinión, Pau Cubarsí, incluso por encima de Lamine Yamal, aunque éste no ha llegado todavía a tope de forma tras su lesión y a pesar de que haya conseguido varias nominaciones como el mejor de un encuentro.
Cubarsí, que fue nominado como mejor central de la fase de grupos, culmino ante Bélgica su desempeño con el disparo que propició el segundo y decisivo gol español, obra de Merino. Desde un anonimato voluntario, Cubarsí se ha convertido en un defensa polivalente en el momento de suministrar balones a los atacantes. Si no lo ha hecho ya, el Barça debería blindarle ante el acoso que va a padecer por parte de los mejores y más ricos clubs.
De lo que nadie duda es que España tiene un sistema inimitable que a veces parece rutinario y reiterativo, pero que es el más eficaz para mantener los rivales a raya. Solo un gol encajado en cinco partidos, con récord de imbatibilidad en un Mundial para Unai Simón, es el mejor aval.
Mientras, la sombra del Barça de Hansi Flick se refleja en cada partido de la selección española.