El Movistar Team, en la salida del Tour de Francia en Barcelona
El pasado fin de semana se celebraron dos acontecimientos polideportivos que me han hecho reflexionar sobre la importancia de la frase més que un club que el Barça prodiga. De entrada, un partido de rugby playa en el marco del XXV Torneo de este deporte que el club de Badalona celebró el sábado pasado. Un torneo que contó con equipos procedentes de Escocia, Suiza e Italia, pero también del FC Barcelona. ¿Por qué si preguntamos a una gran masa social del club, muchos de ellos no sabrán que también hay un equipo de rugby?
La potencialidad blaugrana va más allá del fútbol y es bueno educar al socio y socia en todo ello. El otro aspecto que me ha hecho reflexionar es el Tour de Francia. Tuve el enorme privilegio de montarme en la caravana publicitaria del Grand Depart en Barcelona y constatar que, pese a muchas críticas que pueda tener, es una barbaridad comparar un evento de estas características y situarlo al mismo nivel del fracaso que fue la Copa América. Pese a un calor infernal, las calles estaban llenas de curiosos y aficionados al ciclismo y, en la memoria colectiva, hay muchos grandes ciclistas que contribuyen a transmitir este legado y la pasión por las dos ruedas.
Si bien el rugby cuenta para el Barça, no podemos decir lo mismo del ciclismo. Joan Laporta, en su primer mandato como presidente, impulsó un equipo de esta disciplina deportiva en el año 2004. La sección estaba integrada por 20 corredores y tenía el objetivo ambicioso a largo plazo de dar el salto al profesionalismo. El director técnico, por aquel entonces, era un viejo conocido y vecino mío en Sant Antoni de Calonge, el campeón de la Vuelta a España, Melcior Mauri.
La nueva sección ciclista del Barcelona recuperaba, tras muchos años, la que ya había existido en el club con anterioridad. Inicialmente, se fundó en 1925 y desapareció en 1945. Desde 1928 y hasta la Guerra Civil, se promocionó este deporte y tuvo en Mariano Cañardo a su principal estrella. Pero todo ello se esfumó pese a las buenas intenciones. Y llegamos a un 2026 en el que un exazulgrana como Andrés Iniesta tiene un equipo en la actual edición del Tour, antes que el mismísimo Barcelona.
La apuesta por el aspecto polideportivo no se puede menospreciar. Lo vemos también en el baloncesto blaugrana; aunque muchos discutan que el club no los trata como una sección, la realidad dice otra cosa. Los éxitos y la apuesta por todo ello se ven en los resultados, pero en una era donde la comunicación es vital, me parece bochornoso no conocer en el relato público que el Barça tiene un equipo de rugby o que, en el momento en que el Tour pasa por Catalunya, los blaugranas constaten, 20 años después, que aquel proyecto no tuvo suficiente liderazgo ni garra. En verano, todo es descansar y desconectar. Pero también debería servir para reflexionar cómo potenciar aquellos valores que deban ir más allá de una simple frase para quedar bien.