Anthony Gordon y Harry Kane celebran un gol con Inglaterra en el Mundial REDES
El Barça se podría estar planteando un cambio de rumbo en su estrategia de fichajes. Las enormes dificultades para abordar la incorporación de Julián Álvarez, unidas a la evidente mala sintonía institucional con el Atlético de Madrid, obligan a explorar alternativas que, hasta hace poco, parecían improbables.
Y es ahí donde emerge con fuerza el nombre de Harry Kane. El delantero inglés está firmando un Mundial sencillamente extraordinario, demostrando que sigue siendo uno de los mejores '9' del planeta. Es cierto que este mes cumplirá 33 años, un dato que podría generar dudas en una política centrada en rejuvenecer la plantilla. Sin embargo, los grandes goleadores suelen desafiar el paso del tiempo y todo invita a pensar que a Kane todavía le quedan, como mínimo, tres temporadas al máximo nivel.
La operación con el Bayern de Múnich tampoco sería sencilla, pero tampoco imposible. El fútbol está lleno de precedentes de delanteros veteranos que han marcado una época en sus últimos años de carrera, y el Barça necesita rendimiento inmediato sin renunciar a la ambición.
En un mercado cada vez más complejo, si Julián Álvarez se convierte en una misión imposible, Harry Kane representa una fórmula de éxito prácticamente asegurado y un fichaje capaz de elevar el nivel competitivo del equipo desde el primer día.
Hasta siempre Ansu
Hay despedidas que duelen más por lo que pudieron ser que por lo que realmente fueron. La de Ansu Fati pertenece a esta categoría. Su marcha definitiva al Mónaco pone punto final a una historia que comenzó como un sueño para el barcelonismo y que, con el paso del tiempo, ha terminado convirtiéndose en una amarga sucesión de contratiempos.
Cuando debutó con la camiseta del Barça rompió todos los récords de precocidad. Su descaro, su talento y su capacidad para decidir partidos hicieron creer a toda una generación de culés que estaba naciendo una nueva estrella mundial. El futuro le pertenecía. Hasta que llegó aquella fatídica lesión de rodilla frente al Betis, en noviembre de 2020. Aquel día no solo se lesionó un futbolista; también se quebró una trayectoria que parecía destinada a marcar una época.
Desde entonces, Ansu nunca volvió a ser el mismo. Las recaídas, los problemas físicos y la falta de continuidad fueron apagando poco a poco la ilusión que había despertado. Ni siquiera el enorme simbolismo de heredar el dorsal 10 de Leo Messi pudo cambiar un destino que se fue torciendo con el paso de las temporadas.
Ansu Fati se marcha dejando una sensación inevitablemente agridulce. Fue uno de los jugadores más queridos de La Masia, un futbolista llamado a liderar el futuro del Barça y que, al final, ha acabado siendo más un recuerdo lleno de nostalgia que la realidad que todos soñábamos disfrutar.
Laporta ya canta en solitario
Joan Laporta no necesitó demasiado tiempo para dejar claro que su nuevo mandato no será precisamente de perfil bajo. Su toma de posesión fue una auténtica declaración de intenciones, con un presidente dispuesto a recuperar el protagonismo institucional del FC Barcelona y a enviar mensajes dentro y fuera de los despachos. Si alguien esperaba un acto protocolario y sin sobresaltos, se equivocó. Laporta demostró que llega con ganas de rock and roll.
Hubo guiños y advertencias. El Atlético de Madrid recibió su dosis tras meses de relaciones tensas entre ambos clubes, mientras que el Real Madrid y, especialmente, Florentino Pérez también estuvieron muy presentes en un discurso que volvió a evidenciar que la rivalidad está más presente que nunca. Laporta quiere un Barça fuerte en el césped y en los despachos, dispuesto a defender sus intereses sin complejos y a plantar cara cuando considere que es necesario.
Uno de los detalles más llamativos fue la presencia de Javier Tebas. Ver al presidente de la Liga en un acto de estas características ya era significativo, pero más aún después de sus recientes elogios a la recuperación económica del Barça. Sus declaraciones, como era de esperar, han provocado un notable malestar en el madridismo, acostumbrado a escuchar un discurso muy diferente por parte del máximo dirigente de la competición.
El mandato apenas acaba de empezar, pero el mensaje ya ha quedado claro. Laporta no piensa esconderse. Laporta quiere volver a liderar un Barça triunfal.