Pásate al MODO AHORRO
Hansi Flick dirige el entrenamiento previo al Barça-Real Madrid

Hansi Flick dirige el entrenamiento previo al Barça-Real Madrid EFE

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Aquí no se va ni el Tato

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En el FC Barcelona se vive muy bien. Solo así se puede entender los problemas que tiene el club para desprenderse de sus jugadores, que en algunos casos no se marchan ni echándoles aceite hirviendo. De hecho, con la temporada finiquitada, aún no se ha ido nadie. El único que se ha pirado ha sido Robert Lewandowski, y porque había expirado su contrato. Incluso, Joan Laporta era partidario de renovarle un año más como agradecimiento a los servicios prestados. Las otras dos salidas que se han producido antes del 30 de junio son de jugadores que no estaban en la plantilla de la pasada temporada: Iñaki Peña y Ansu Fati.

Con estos antecedentes parece difícil acabar de hacer limpieza de una vez por todas, tanto a nivel de masa salarial como de talento dentro del primer equipo. Ahora mismo hay dos jugadores que están en el trampolín de salida esperando saltar. Uno parece inminente, Marc André Ter Stegen, que está cerca de firmar una cesión por el Ajax, y el otro ha aceptado a regañadientes su marcha, Marc Casadó, que podría entrar en muchas de las operaciones abiertas este verano.

Araujo se resiste

El resto de jugadores de la plantilla se agarran a la silla como si no hubiera mañana. Con la excusa de haber firmado contratos largos y multimillonarios se hacen los sordos cuando se habla de posibles salidas traumáticas.

El caso más palmatorio de todos es el de Ronald Araujo, un jugador que ha tenido un rol muy testimonial la última temporada, sobre todo en el campo, donde ha llegado a estar dos meses ausente por un problema de salud mental. Ser el primer capitán no puede ser un eximente y menos en el fútbol de élite. Su alta ficha --por encima de los 10 millones de euros-- obliga al club a hacer una seria reflexión.

Reflexión que, en todo caso, tendría que hacer el mismo jugador. Es evidente que no es una prioridad en los planes de Hansi Flick --la renovación de Andreas Christensen en una prueba más--, a lo que se suman sus problemas de encaje en la pizarra del técnico alemán, donde ha dejado de jugar de central para posicionarse en una banda. Al charrúa le cuesta sobremanera jugar en una defensa adelantada casi 30 metros al portero, donde hay que estar muy atento a las correcciones y a las vigilancias. Su modus operandi está más cerca del área, abigarrado en bloque bajo, donde puede explotar todas sus virtudes.

La punta del iceberg

Pero Araujo es la punta del iceberg de otros futbolistas que ahora mismo tienen muy difícil jugar la próxima temporada y más aún si se confirman algunos de los fichajes que suenan en el mercado estival. Y no nos referimos a Raphinha, jugador imprescindible a todas luces y que cuenta con el aval absoluto de Flick, pese a la llegada de Anthony Gordon, sino a otros como Frenkie de Jong y Jules Koundé, cuyo rendimiento esta campaña ha estado muy por debajo de las expectativas, y que todavía tienen un cartel interesante en Europa.

Sin embargo, visto lo visto, no parece que haya muchas más bajas que la anunciada salida de Casadó y posiblemente la del sueco Roony. Otra, como Marcus Rashford, tampoco se puede considerar como salida, en el sentido estricto de la palabra, porque jugaba en calidad de cedido en el club azulgrana, igual que Joao Cancelo, aunque aquí el club, respaldado por Jorge Mendes, va a hacer lo imposible para retenerlo.

Quien quiera ver un maremoto de entradas y salidas lo tiene fácil. Sólo ha de dirigir la mirada hacia Valdebebas, donde Florentino prepara una auténtica revolución, con José Mourinho como principal instigador.