Raphinha se retira del campo.jpg
El actual Barça de Joan Laporta está demasiado callado desde hace unos días. Este aspecto, sumado al Mundial, dará una vuelta de tuerca mañana mismo, cuando se celebra el acto de su nombramiento, nuevamente, como presidente. Un acto, por cierto, presentado por la influencer (¿periodista también?) Georgine Leger, quien seguro que lo bordará porque ha sabido captar el aficionado y su código comunicativo.
Pues bien, Laporta tiene hambre de titulares y, de bien seguro, sea mañana u otro día, el aspersor empezará a ponerse en marcha. Donde debe sacar ya alguna conclusión pública es sobre el caso Julián Álvarez. Esta directiva, también es cierto, lleva unos cuantos veranos colando algunos goles a los medios: del cromo de Nico Williams utilizado durante dos años al de Julián. Sea como sea, no hace falta mirar a fuera y no dejar de lado lo que, con tanto circo, nos perdemos: una salida de Raphinha que nos van cociendo lentamente como los guisos. De estas maneras, tenemos también precedentes recientes: Iñigo Martínez e incluso Gundogan. Marchan por la puerta de atrás, sin hacer ruido, como una inyección rápida y sin tiempo a asumirlo.
En el caso del brasileño, tiraré de tópicos pero es su realidad: es brasileño. Ya cuando ha ido con la selección suya ha tenido algún que otro problema de orden y conducta. Vease uno de los últimos choques ante Argentina. A Raphinha no le falta disciplina, pero sí rigor y orden mental, también en su vida. Que un jugador, especialmente brasileño, tenga problemas económicos o de liquidez inmediata no es ninguna novedad. Que se utilice esta premisa para justificar su marcha del Barça, tampoco. Hablan de que su ficha es muy alta para preparar el terreno. Me río. Más alta es, proporcionalmente, la de Araújo e incluso el mismo Olmo. Y cabe recordar que Lamine Yamal no juega solo. En definitiva, los veranos ya no son como eran. Antes, el runrún estaba el los fichajes, ahora en las marchas. El problema es que no venden tanto y, por todo ello, los culebrones son cortos y de un solo capítulo. Raphinha, te necesitamos.