Messi celebra uno de sus goles a Argelia
El mejor jugador de todos los tiempos es Leo Messi y, pese a que los hay que todavía no quieren admitirlo, no existe ningún tipo de debate al respecto. El mejor jugador de la historia de este deporte, además, es azulgrana de corazón. Aunque Messi ha cumplido 39 años, la herida que dejó su salida en la afición del Barça no ha terminado de cicatrizar del todo, pues cuesta mucho entender por qué el jugador más importante de la historia del club tuvo que hacer las maletas ese infausto verano de 2021. Sucedió, además, tras aceptar una rebaja del 50% de su ficha y con todo cerrado, en una rueda de prensa en el que se le vio solo en el escenario y sin una explicación convincente por parte de una junta directiva con la que está dolido.
Antes de ir al Inter Miami, el culebrón Messi volvió a la actualidad azulgrana, pero, nuevamente, el regreso no fue posible. El motivo, según la directiva, fue porque el futbolista quería ir a la MLS y, según Xavi, porque Laporta no quería un contrapoder dentro del club. Messi es ese gran icono mundial que, al margen de un grandísimo jugador, despierta pasiones allí donde va; o lo que es lo mismo en este mundo, genera mucho dinero, que falta le hace al Barça y a su junta directiva.
El regreso soñado
Ver su estado de forma en este Mundial nos lleva, inequívocamente, a volver al debate de por qué Leo Messi no puede volver a este Barça de Hansi Flick. A este regreso soñado. A ese last dance que devuelva a la leyenda a su estadio. Que pueda inaugurar este Spotify Camp Nou y, además, cerrar el círculo. Es una historia que no tenía que haber finalizado y que merece un verdadero final a la altura.
Más allá del homenaje en el que fue su estadio o de una posible estatua, el debate sobre si Messi podría regresar al fútbol de élite de la mano del Barça ha regresado, y lo ha hecho por los propios méritos del jugador. Leo es un futbolista totalmente diferencial que, pese a su edad, demuestra tener un nivel totalmente acorde a la exigencia y que, además, podría ayudar de la mejor forma a un equipo tan joven como el del Barça de Flick.
Pese a que ha pasado tiempo, la posibilidad de ver a Lamine Yamal y a Messi jugando juntos con la camiseta del Barça en un Camp Nou lleno y peleando por todos los títulos es algo que muchos culés no se habrían imaginado y que gustaría. Se requeriría sumar esfuerzos de mucho nivel a la causa azulgrana, y devolver las cosas a su lugar, a la que siempre fue su casa y donde podría llevar a este equipo al siguiente nivel, aunque la junta directiva deba hacer lo necesario para reconciliarse con el argentino y aceptar su ascendencia dentro del club.
Reconciliación necesaria
La edad pasa para todos, pero Messi ha demostrado sobradamente que encajaría en este equipo, que, de momento, carece de un delantero titular, y donde el rol en el que Messi jugara --fuera como titular o revulsivo, extremo, falso nueve, o incluso como pivote creador-- encajaría perfectamente en los esquemas de Hansi Flick. Sería la pieza perfecta que conectaría los demás jugadores y también la nostalgia y afición con ganas de escribir una página diferente de esta historia.
Un Barça con Messi, aun con 39 años, sería un equipo capaz de luchar por todos los títulos, principalmente la tan ansiada Champions. Pese a que hace falta fichar a un delantero titular, su propia presencia ya garantiza un elevado número de goles y asistencias, en un año que puede ser clave para el futuro del equipo.
Esperemos que el mercato siga avanzando y sea para bien, sin perder a piezas importantes como Raphinha, pero la posibilidad de un last dance de Leo Messi en el Barça, aunque sólo sea un sueño, sería el broche de oro a un equipo que daría un salto de calidad y cerraría un círculo que la afición y el propio jugador merecen cerrar como toca.
Máquina de ingresos
Es necesaria una reconciliación, porque Messi es patrimonio del club y la parte sentimental de un club como el Barça también es muy importante. Al margen del rendimiento deportivo que daría, de ser un símbolo de la Masia, y que, además, sería una llegada asequible a nivel de traspaso si él quiere volver y la junta directiva se aviene a ello, Messi generaría muchos ingresos en un Barça que podría cerrar también la crisis económica y del Fair Play.
Y puestos a soñar, poder ver a Leo Messi con el brazalete de capitán, el 19 a la espalda, junto al nuevo 10 Lamine Yamal, levantando la Champions League en el cielo del Metropolitano sería un sueño demasiado bonito, pero que sólo se cumplirá si tenemos el valor de hacerlo posible.
El éxito es de los valientes. Puede parecer imposible, pero tanto el Barça como la afición, como el propio Leo Messi merecen este last dance que cierre el capítulo y, también, escriba nuevas páginas gloriosas en la historia de su club de toda la vida.