Uno creía que en este mes de junio tocaba devolver a Goldman Sachs el primer tramo del crédito de 590 millones --nada que ver con el Espai Barça--, suscrito en marzo de 2021. De lo poco que trascendió a los socios y a la opinión pública de tamaño préstamo fue que se tenía que empezar a devolver al cabo de cinco años, en plazos de 80 millones. Ya en diciembre pasado, el primer término de los intereses tuvo que ser refinanciado, con lo que el melón va creciendo y no se sabe cuándo finalizará. O explotará.

Uno pensaba, en efecto, que en este junio que está por terminar, el Barça cumpliría con sus compromisos y devolvería ese primer plazo. Pero eso no va a ocurrir, a menos que se produzca lo que sería un auténtico milagro. O sea, que se cerrara el ejercicio 2025-26 con más de 200 millones de superávit, lo que justificaría los 70 millones que ha costado Anthony Gordon y los más de 100 que costará Julián Álvarez… si acaba en el Barça, como es el deseo de Deco, Flick y Laporta. Pero las noticias sobre la auditoría no van en ese sentido y, como adelantó Culemanía, faltan 20 millones para cuadrar el Fair Play financiero. Es un problema al parecer insuperable, porque va camino de los seis años de incumplimiento, pese a haberse marchado Messi, Piqué, Alba, Busquets... Cuyas fichas eran "inasumibles".

Uno consideraba que con los 70 millones por Gordon --que no ha destacado en nada hasta el momento en el Mundial-- se habrían terminado los fichajes ultra onerosos. Pero no. El Barça es capaz de gastar más de 100 kilos por Julián Álvarez, que es el suplente de Messi en la selección argentina y que a sus 26 años no se trata de una promesa.

Las cifras no engañan

Álvarez es el cromo repetido de Ferran. No ha deslumbrado, como para justificar un traspaso de más de 100 millones, en las dos temporadas que lleva en el Atlético. En la primera marcó 29 goles y dio siete asistencias. Pero en la temporada que ahora termina, Álvarez ha marcado 20 y 10, respectivamente. En la Liga se quedó en ocho goles, de los cuales solo cuatro de jugada. Ferran hizo 16, todos de jugada, uno menos que Mbappé sin penaltis.

Las cifras no engañan, pero si nos atenemos a su desempeño técnico y táctico, no deslumbra en ninguna de las facetas propias de un devastador del área rival. Pagar más de 60 o 70 millones por él es, en mi opinión, un pecado, máxime habida cuenta la situación económica del Barça, cuya auditoría se está batallando con el auditor Crowe Spain durante estos días.

Secciones debilitadas

Tras la millonada que se ha llevado el Newcastle por Gordon, que el Barça se postule, además, por hacerse con Álvarez sin dato alguno que avale su suficiencia económica para afrontar semejante operación, mueve al desconcierto. El gran peligro que corre el club es ahora que los bancos le cierren el grifo del crédito, lo que generaría un colapso de consecuencias imprevisibles.

Mientras, las secciones deportivas, símbolo adicional del poderío del Barça, van menguando hacia la irrelevancia de manera lenta, pero inexorable, incluido el fútbol femenino, el único que se autofinancia y que consigue los mejores éxitos junto con el balonmano.